miércoles, 21 de diciembre de 2011

¿Cómo nacen los adultos?

Hoy recuerdo una anécdota de una tía abuela que acaba de fallecer. Me contó de su sorpresa con una de sus nietas "la más despierta" que un domingo en su casa llegó corriendo para preguntarle: "¡abuelita! cómo nacen los niños?" a lo que ella, una mujer sumamente conservadora, le respondió: "mijita, eso un día te lo van a enseñar en la escuela pero ahorita todavía no es tiempo de que lo sepas". Y justamente a la siguiente semana llegó la niña con toda su alegría a decirle que ya sabía como nacían los niños, pero que ahora su gran duda era: "¿cómo nacían los adultos?". Lo cual la dejó atónita, puesto que de la primera pregunta tenía la respuesta pero (y esto no me lo dijo) su formación ultra católica no le permitía hablar de "esas cosas". Por supuesto, de la segunda pregunta simplemente se quedó preguntándose lo mismo... murió sin poder contestarla. Yo tampoco tengo la respuesta, pero me imagino que es algo muy sangriento y doloroso. Probablemente inicia cuando te dicen: "ya no eres una niña, ya no puedes andar haciendo esas cosas" o "qué pena, ya creciste, la etapa más bonita de tu vida se está acabando". Claro que esto se repite a lo largo de tu vida, y luego la etapa más bonita es el kinder, después la primaria luego la secundaria, luego la prepa la universidad, el doctorado o el no haber estudiado, o cuando tuviste un hijo o diez, o cuando te casaste o te fuiste a vivir con alguien o cuando no pasó nada pero simplemente "eras un niño" o "eras joven" ("juventud, divino tesoro") Siempre hay una etapa más bonita y más feliz para alguien. Casi nunca se reconoce en el momento que esa etapa, es "la mejor" simplemente la recuerdan como "parte del pasado". Para mí, la etapa más bonita y feliz de mi vida, es HOY. Quizá esos recuerdos inconclusos y ese no poder estar en el momento y disfrutarlo, nacen del asesinato del niño. Porque si es en un mismo cuerpo que simplemente crece, ¿dónde entonces, nace el adulto?. Cómo le hace para ser tan duro, para brincar menos, para divertirse de formas más complicadas, para preguntar y preguntarse menos... yo no sé cómo nacen los adultos, será por eso que nunca me he nacido como adulta. Ni naceré, porque los adultos, se echan a perder... ja!

viernes, 4 de noviembre de 2011

¿PARA QUÉ SIRVE LA POESÍA?



A lo largo de los siglos de los cuales tenemos ciertas referencias, cientos de ocasiones las sociedades y las personas se han preguntado: ¿Para qué sirve la poesía? y esta pregunta la contextualizan en un mundo lleno de violencia, de pobreza, de injusticia, hambre, dolor... ¿Para qué sirve? ante lo cual digo: para VIVIR. Para eso sirve, para poder conocer al mundo. Para poder ampliar el mundo, para que no exista únicamente pobreza, dolor, injusticia, hambre y violencia. Para eso, para que el mundo se haga más grande más infinito más improbable. Para que el mundo también aprenda a habitar la Nada el Silencio y la Palabra. La Poesía sirve a la VIDA y no se sirve de la vida como la política o el dolor. Y demuestra que el mundo no sólo es pobreza, injusticia, hambre, dolor y miseria. EL MUNDO TAMBIÉN ES POESÍA. LA POESÍA SIRVE... PARA HABITARLA.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Mi casa llora

Mi casa llora al igual que yo
somos dos lágrimas entrelazadas
anudándose a la pérdida.
Millones de litros donde ahora
flotamos indefensas.
Añoramos la ternura de los días soleados.
Una tormenta cruel desciende
sobre las vértebras del sino.
Hay quienes nacemos estigmatizadas
soñamos con cambiar al mundo
y el mundo siempre termina
por mostrarnos que él sabe más
mientras nos patea el trasero.
Ahora mi cuerpo
es un laboratorio
donde el dolor experimenta.
Mis brazos vacíos
se anudan a las caderas de árboles y cielo.
Mi cabeza es un guijarro que nada entiende
que está harta de pretender entender
se lanza por las sinuosidades del agua.
Intento/respirar.

domingo, 23 de octubre de 2011

El SURGIMIENTO DEL JAZZ EN EL PAÍS DEL CÍRCULO DEL SOL

Toshiko Akiyoshi

El jazz tiene su propia subcultura importante en el Japón.  Tokio se ha convertido en una de las capitales más vibrantes del jazz en el mundo. Y en otras ciudades importantes como Yokohama, Nagoya, Osaka y Kobe, existen numerosos kioscos de jazz café (Jazu Kissa,) así como aficionados al jazz y una multitud creciente de músicos de jazz.  Incluso al enterrar a sus muertos, entre la comunidad jazzística japonesa  existe la costumbre de llevar a cabo un funeral con jazz budista.  Las raíces históricas del jazz en Japón provienen de los músicos de revestimiento que atravesaron el océano Pacifico en los años 1910 y 1920, explorando San Francisco, sus salas de música y las tiendas de instrumentos  intercambiando sus violines por el saxofón y llevando consigo baile de sincopado, baile de salón y el jazz.  Las rutas marítimas del océano conectan San Francisco y Seattle a Manila, Shangai y Yokohama. Durante este tiempo las bandas Filipinas estaban en demanda de conciertos de revestimiento del océano y de acuerdo al músico Hattori Ryoichi, ellos fueron los pioneros encargados de enseñar el jazz a los Japoneses.  La primera improvisación de jazz fue por los inmigrantes Filipinos en hoteles en Kobe y salones de baile, y vino después el primer intento Japonés de improvisar como solistas.
 Está registrado que la primera banda de jazz profesional de Japón fue la banda de “Ichiro Ida y sus estrellas sonrientes”  formada en Abril de 1923, por quien fuera miembro activo de la orquesta conformada solo por mujeres: Takarazuka Revue. En 1923, “Ichiro Ida y sus estrellas sonrientes” fueron considerados por muchos como la primera banda profesional del jazz en Japón, conformada en Kobe y patrocinada por un distribuidor de música local.  Los hermanos Masuda, Katssunobu, Yoshinobu, Takanobu, Tomonobu y Sadanobu comenzaron tocando jazz después del terremoto de Kanto en 1923, y han sido llamados los pioneros del jazz Japonés, aunque nunca lo consideraron como carrera musical.
Existieron  otras influencias, como por ejemplo Tenkatsu, una banda popular que existió en 1926 y que fue entrenada por un músico de los Estados Unidos al estilo de Chicago, el cual fue conocido solamente como Okunesu.  El repertorio de la orquesta de baile Cherryland de 1926, se basa en canciones de Paul Whitman, un director de orquesta de baile estadounidense conocido por su fusión de jazz y música sinfónica.   Una sensacional y controversial grabación japonesa, Tokoyo March, incluye ritmo y letras llamativas del jazz que bajo el nombre de  “Bailando con Jazz y licor en las altas horas” vendió más de trecientas mil copias en su primer año y quizás fue el primer y principal impulsor del jazz a nivel nacional.  En 1930 el trompetista “Nanri Fumio” intentó conseguir su validación en la  “frontera de jazz de Shangai”.
 En Yokohama, el primer salón de baile comercial abrió sus puertas en 1920 y ya para 1930 la ciudad se podía jactar de contar con más de una docena de dichos establecimientos.  El jazz café más famoso de Japón, Chigusa, fue fundado en 1933.  Después fue cerrado por la dirección militar durante la Segunda Guerra Mundial cuando se le decretó al jazz como “música enemiga” pero los músicos sobrevivieron  a esta prohibición al continuar tocando “jazz para bien del país” es decir, jazz nacional.
Chigusa fue destruida en un ataque por aire de Estados Unidos en 1945, y fue reconstruida en 1946.  Durante la ocupación de U.S. (1945-1952), Chigusa sirvió como refugio para soldados americanos que tocaban música cerca de las bases navales estadounidenses.  Además, Chigusa se convirtió en aula de refugio para jóvenes japoneses talentosos como el pianista “Toshiko Akiyoshi,” y el trompetista “Terumasa Hino” que hoy en día se han convertido en artistas reconocidos mundialmente. Allí estudiaron las últimas grabaciones estadounidenses y aprendieron a escribir partituras.  El enorme auge del jazz fue desencadenado por la llegada de una nueva ola de películas Francesas y de Hollywood que fueron  musicalizadas con el jazz moderno.  De pronto el jazz empezó a aparecer por  todas partes.  De inmediato, después de las guerras mundiales, surgieron grabaciones que indicaban que existían músicos que habían escuchado detenidamente la música de los que habían arrasado con muchas de sus ciudades y que probablemente al ver que esta música era una buena forma de escapar de los destrozos de la guerra, intentaron replicar las hazañas de los gigantes del jazz de los Estados Unidos en un intento por exorcizar el shock que pueden provocar las guerras en las sensibilidades artísticas. Una vez más el jazz lograba conciliar visiones de razas y humanidades. 

 
 La prohibición del jazz en Japón creó un infierno para los aficionados. Menos de tres décadas después de este mandato, Japón fue reconocido internacionalmente como el “Cielo del jazz,” jazu tengoku. En 1975, Una revista francesa lo declaró “Nouveau Paradis du Jazz”  un lugar en donde artistas subestimados estadounidenses y europeos, podían grabar e inclusive dar conciertos en un clima de respeto, conciencia histórica y asombro silencioso.  Décadas después de padecer el mote de músicos imitadores con poca imaginación, durante los años sesenta y setenta surge  un grupo de artistas japoneses que desarrollan una reputación a nivel nacional e internacional como improvisadores originales deshinibidos.  Este país ha dado al mundo a mujeres  como “Toshiko Akiyoshi” que aunque nació en China es hija de padres japoneses y justamente se decide por el jazz cuando se traslada a vivir a Japón durante 1946, es por esto que es considerada una artista japonesa. Además incorporó al jazz el tsuzumi (un pequeño tambor típico japonés) y el canto de las obras teatrales kogun. Es pianista, compositora y arreglista de jazz, y obtuvo una triple victoria en el año de 1980, en las categorías de grandes bandas, compositores, y arreglistas. Es también la primera mujer a la que se le reconoce triunfalmente como instrumentista en el mundo del jazz. Ha obtenido también catorce nominaciones a los Grammys. En 1986 recibió la condecoración New York City´s Mayor Liberty Award y un año más tarde en los Ángeles, California, la Asociación de mujeres Asiático-Americanas la distinguieron como la Mujer luchadora del año. El emperador de Japón le otorgó la medalla Shijuhohsho en 1997, y en 1999 ingresó al Salón de la Fama del Jazz. Para quien le interes conocer más sobre esta maravillosa y pionera mujer en el mundo del jazz, puede buscar un documental que filmaron sobre ella llamado "Jazz es mi idioma nativo" y también pueden consultar su autobiografía: "Vida con jazz".
Entre otros grandes jazzistas que ha dado este país, están Watanabe  Sadao, el cual es considerado como el Patriarca de la guitarra del jazz Japonés, los trompetistas Hino Terumasa, Aki Takase, los guitarristas de fusión Watanake Kazumi y Kawasaki Ryo, el trompetista Tiger Okoshi, el saxofonista Matsumoto Sleepy Hidehiko, y el pianista Yamashita Yosuke los cuales han sido y son invitados con regularidad a grabar y tocar en Europa, el Sureste de Asia y toda América.
Como sabemos que en el Este del país Nipón se cree en las escuelas y en el dominio del estilo “kata”  uno puede entender que el saxofonista Abe Kaoru pueda decir: “Yo nací con Eric Dolphy como padre y Billie Holiday como madre” ya que es un alumno que entiende de meditación, disciplina, y busca parámetros de excelencia. Y es por esto mismo que también podemos entender que después nos diga: “Por lo que en mis actuaciones superiores, de alguna manera debo sobrepasar a Eric Dolphy. Ese es mi deber.”
En Nippon Azul, que se resume en este artículo, el autor E. Taylor Atkins argumenta que el jazz se convirtió en escenario de búsqueda para que Japón lograra ser a un tiempo Japonés y moderno. Los japoneses enfrentan la paradoja de los músicos de todo el mundo “Parecen estar dentro de la tradición” y simultáneamente están “haciendo lo suyo”. La cultura del jazz Nipón influye en la gama de artistas que copian influencias americanas y en los que incorporan elementos de la música tradicional japonesa, “La esencia japonesa,”  a diferencia de aquellos que ponen su propia huella en la música tratando de crear algo nuevo y personal dentro de la música
Hoy, el jazz es un componente vital de la cultura moderna japonesa y Tokio es una de las capitales del mundo más vibrantes del jazz.  Los asiduos al jazz  no son únicamente los aficionados.  Japón ha producido una importante población musical.  Además de los artistas ya mencionados, entre otros, se  incluye al saxofonista Hayasaka Sachi, al baterista Tsumoda Ken, al pianista Ozone Makoto, al clarinetista Kitamura Eiji y a los percusionistas Yahiro Tomoshiro y Senba Kiyohiko.  

Saori Yano


El país del círculo del sol también cuenta ya con numerosas herederas de Toshiko Akiyoshi, para la cual debe haber sido difícil acceder al mundo del jazz que era en ese entonces mayoritariamente masculino y que ha pesar de ello ha logrado tantas distinciones y premios. Mujeres talentosas como la saxofonista Saori Yano y  la pianista Yoko Miwa entre otras, hoy siguen sus pasos. Y ya no necesitan encubrirse como antiguamente las mujeres bajo rostros duros y fuertes para ser respetadas dentro del mundo artístico. Son mujeres que además de ser excelentes músicas no huyen de su condición femenina ni la utilizan, simplemente la viven como es natural, como se debe de vivir el jazz.


miércoles, 7 de septiembre de 2011

MARGUERITE YOURCENAR O LA VIDA DE UNA BRILLANTE AUTODIDACTA




PUBLICADO EN RED DOOR MAGAZINE - 11th issue


para Abel Plascencia y Constantino de la Cruz


 En innumerables ocasiones he comentado que los estudios formales son una verdadera pérdida de tiempo, talento y dinero. Además de que han generado castas totalmente absurdas. Pueden existir personas brillantes o muy inteligentes que por el simple hecho de no tener un papel que lo confirme no tienen derecho a acceder a puestos principales o a obtener mejores sueldos. Por otra parte, pueden existir mentes muy brillantes que lamentablemente tienen que desperdiciarse durante cierto tiempo en aras de recibir un título o un grado para poder canalizar todas sus fuerzas (que quizá ya no son tan impetuosas por cuestiones de edad) al oficio elegido que con el título se convierte en profesión independientemente de las capacidades reales de cada persona. Por supuesto que no pienso que lo más correcto sería no estudiar ni leer ni viajar ni conocer ni pensar. Creo que lo ideal sería que todos procurásemos ser como Marguerite Yourcenar, quien amaba el conocimiento, tanto, que no perdió su tiempo en estudiar según los cánones de sociedades tan arbitrarias e impotentes culpables de haber creado un mundo cada vez más injusto que con el pretexto terrible de “carece de estudios” o de “grados académicos” desprecia a otros seres igualmente sensibles o talentosos pero que carecen de dicho status.


Marguerite, al momento de nacer, se tragó consigo el pasado de una manera absoluta: murió su madre al poco tiempo de parirla. Este suceso y el haber crecido con un hombre que ya no era tan joven como lo era su padre en el momento en que ella nació, la libró de la empalagosa figura que en ocasiones suele imponerse a las mujeres a través de la madre. Fue hija única de la pareja conformada por Fernande de Cartier de Marchienne (1872-1903) y Michel-René (VIII) Cleenewerk de Crayencour (1853-1929). Al momento de nacer Marguerite Cleenewerk de Crayencour (1903) su padre tenía cincuenta años y unos cuantos días después, sería viudo por segunda vez. Debido a todas estas contingencias, Marguerite (quien transmutó el Crayencour por Yourcenar) obtuvo la posibilidad de crearse a partir de sí misma, de sus lecturas, viajes, y del silencio que rodea a una niña en esas condiciones. Fue su padre quien la educó, un poco a traspiés, ya que no sabía muy bien qué hacer con esa niña. Afortunadamente el conocimiento del señor Crayencour era vasto. Este hombre a cada momento le repetía: “nos importa un bledo nosotros no somos de aquí y ya nos vamos”. Marguerite heredó ese espíritu nómada del padre, lo cual la incitó a recorrer esta “gran cárcel que es el mundo” según sus propias palabras. Este desprendimiento contribuyó para la formación de la espléndida escritora en la que se convertiría. Pero no todo era tan afortunado, ya que no es simple ser huérfana de madre; aunque ella siempre estableció el rechazo a toda cursilería en relación a esta pérdida, me atrevo a especular que este hecho iniciático fue el que detonó en ella el rechazo hacia la reproducción humana: para que ella pudiera estar en el mundo, Fernande tuvo que morir. La madre de Yourcenar consideraba que la única forma de realizarse como mujer era a través de la maternidad. Probablemente este suceso provocó en Marguerite un resabio de dolor y culpa no confesada. (Estos comentarios le parecerían deplorables a Yourcenar ya que solía encubrir su vida personal, pero algo hay de bueno en que los creadores terminen su vida física y continúen hablándonos, ya que podemos emitir opiniones, quizá vanas, pero libres, sobre cualquier autor). El conocimiento quizá si es una flor que nace a la par que el agua y se va destilando a través del tallo que cada persona se es. Y esto fue lo que hizo de Marguerite de Crayencour una mujer tan libre fuerte imponente y auténticamente creadora, generadora. Estamos ante el atípico caso de la mujer “que no se realiza” (según criterios de la época) a través de la maternidad, sino a través de su creación, alimentando al árbol del conocimiento. Navegar a través de sus textos que destilan sabiduría, percibir un conocimiento que ninguna escuela universidad ni doctorado podrían enseñar, es un privilegio ante tantos embates de ignorancia cotidiana. Es una mujer que se atrevió a romper con todos los cánones y que terminó siendo el primer elemento femenino de la Academia Francesa de la Lengua. Nunca le gustó hablar abiertamente de su relación con Grace Frick (1903-1979), a pesar de que compartieron muchos años juntas y siempre la llamó “mi amiga” que era lo que era y lo que fue, pero también fue su compañera en la cama, en su obra, y en sus viajes, además de ser su traductora al inglés. En realidad aún carecemos de la información suficiente para terminar de conocer (hasta donde se puede, puesto que intentar aprehender a un ser es totalmente imposible, pero por lo menos para hacernos una idea más clara) a Marguerite,  ya que su deseo fue que sus diarios íntimos y su correspondencia amorosa permanecieran cerrados hasta el 2037 que es cuando se podrán dar a conocer libremente. Me asalta la duda: ¿no habrá algún curioso que en la Houghton Library de la Universidad de Harvard ya esté hurgando entre ellos? ¡Cuántas tentaciones imponen en diversas ocasiones los escritores! Eso de que se pueden abrir sus cartas o diarios hasta después de veinte o treinta o más años después de su muerte, quizá sea el deseo de que todos cuantos intervinieron en su vida privada ya estén muertos al igual que ellos. Pero diversos investigadores, al pensar lo mismo, que tendrán que morir sin conocerlos, quizá se atrevan a hurgar dentro de las mortajas literarias. Si es así quizá empezará a filtrarse información confidencial sobre una de las mujeres más tremendamente personas que han podido existir sobre la tierra. En el sentido que invocaba Pessoa, de “Persona”. Una vida que sí se vivió, una vida que sí se atrevió a sentirse y a saberse y a experimentarse. Marguerite Yourcenar se vio obligada a vivir en los Estados Unidos de Norteamérica durante la segunda guerra mundial y el haberse encontrado con Grace también la impulsó a solicitar la nacionalidad de ese país. Tuvo que vivir las dos guerras mundiales de formas inciertas. Pero sin presentir siquiera todo lo que implicaban, ya que durante la primera guerra era muy pequeña, y durante la segunda guerra jamás imaginó (esto lo dijo en diversas ocasiones) las atrocidades hasta donde iban a descender los seres humanos. Nunca fue verdaderamente apreciada en su grandeza. Aún ahora creo que se debería de extender el conocimiento sobre su obra. En realidad creo que todas las personas deberían de tener la posibilidad o ¿la obligación? de acercarse a todos los grandes cerebros creadores y generadores que han habitado la tierra durante el tiempo de la palabra escrita. Quizá podemos concretar nuevas formas de percibir y habitar el mundo. Creo que es momento de reflexionar a través del conocimiento al que ella accedió. Ante los embates hacia lo sagrado, lo ritual, la naturaleza primordial, y la vulgarización de todo cuanto nos rodea, deberíamos de inventar métodos para pelear contra la escalada del ignorar. Quizá esto no sería un interés esencial de Yourcenar puesto que cuando ella misma fue maestra en una escuela norteamericana, cuentan quienes la conocieron en ese tiempo, que ella permanecía apartada, leyendo o escribiendo. Me supongo que tenía que escribir todo cuanto veía y teníamos que ver ahora nosotros. Probablemente tantos y tantas que descubrieron, escribieron, y contaron, tenían la secreta esperanza de que iban a llegar nuevas generaciones para encarnar lo que ellos veían. Convertir al mundo de las ideas en un mundo encarnado. Ya decía Rimbaud: “vendrán otros horribles trabajadores a continuar con el trabajo que nosotros hemos hecho”. Lo cual es posible, y se ha llevado a cabo a través de ciertos seres. Aunque Yourcenar decía a propósito de Nietzsche y Rimbaud: “Nietzsche, admirable espejo de inteligencia rota por la locura, Rimbaud, escaparate destrozado de una taberna cuyos cristales rotos son diamantes en la noche, legaron a sus sucesores: el uno, el secreto de su demencia pero no el de su grandeza; el otro, el secreto de su angustia pero no el de su energía”. Lo cual podríamos aplicar absolutamente a todos los creadores incluyendo a Yourcenar, quien heredó a sus sucesoras el defenderse por pertenecer a cierta preferencia sexual o por ser mujer, pero no su brillante inteligencia. Lo que aún no logramos, es el tránsito del papel, a la vida. No hay dignos sucesores de los pensamientos y del atreverse a lanzarse a la vida inexplorada, sino repeticiones incesantes, que dejan a los grandes creadores más solos en la muerte de lo que estaban en vida.



Uno de los principales "elogios" que recibió Yourcenar es que no parecía que sus libros estuvieran escritos “por una mujer”. El que se le definiera como bisexual o lesbiana, cuando ella creía en la posibilidad de amar los cuerpos y los espíritus independientemente de su sexo, le causó graves problemas. Marguerite nos dice: “el amor no tiene género, no tiene más que un cuerpo y ese cuerpo está igualmente imantado por la belleza, toda la belleza, sea que tome la forma curva de un seno de mujer o la línea dura de un muslo de jovencito”. Esta declaración podría parecer un eufemismo pero al acceder a su conocimiento y a la forma tan diferente que poseía al aprehender, nos queda claro que no era así, estamos ante una visión más amplia de definir y asir el mundo, a la cual todavía no accedemos como sociedades. Son seres aislados los que empiezan a encontrar razones de vida muy opuestas hacia todo lo que hasta ahora se nos ha venido enseñando, o por mejor decir, imponiendo. En medio de los prejuicios existentes, su forma de vida y sus palabras, contribuyeron a que se le conociera como un “casi hombre”. Lo cual es absolutamente deleznable puesto que basta con leer Fuegos para reconocer una sensibilidad femenina… muy depurada, ya que no hace alarde de la chabacanería en la que desafortunadamente muchas mujeres caen o en el mostrar abiertamente lo que implica la cuestión de género. “Viril” era el término que muchos empleaban para definir su obra. Me gustan los aspectos autobiográficos y me gusta también que se note que quien escribe ES. Ya sea que viva en la primera capa de su piel y desde allí cuente lo que está observando o que sea capaz, como en el caso de Marguerite, de arrojarse hasta el fondo no de ella únicamente, sino de la humanidad, y emerger para describirlo cuidadosamente. Marguerite y Grace inventaron un lugar: Petite Plaisance,  en Maine, EUA. La casa que entre ambas crearon y amaron, el sitio donde se amaron, y donde murieron.

Marguerite era muy intuitiva y en ocasiones parecía imponerse a priori sobre quienes le rodeaban al seguir su intuición y sensibilidad. Fue también una gran viajera que tenía su centro en París y que sin conocer el medio literario ni a muchas personas en EUA se aventuró a adentrarse en esas tierras. La segunda guerra mundial también aportó su cuota para adoptar esta decisión, pero creo que fue su espíritu andariego quien  lo determinó. Fue una escritora muy honorable que libró diversos pleitos con sus editores, con una de las editoriales con las que peleó fue con Plon, debido a que cayeron rápidamente dentro del doloso vicio que ahora hasta es aplaudido y del que la mayoría de las editoriales actuales son presa o que se han hecho de diversas presas o depredadores para publicar y negociar con libros que no aportan nada o muy poco hacia el crecimiento o anulación de la humanidad. Ella no deseaba ser publicada por editores que se regían bajo semejantes preceptos o por decir mejor, que carecían de preceptos que no fueran los de la economía. Criterios mediante los cuales se ejerce un abierto desprecio hacia el conocimiento. Yourcenar, una mujer encantadora en todos los aspectos de la creación y vida, decía “que hablar con las palabras de quien te ataca es darle demasiada importancia”. En cuanto a defender sus libros y en relación a exponer lo que no le gustaba, era bastante explícita. En sus círculos íntimos prefería que fueran sus amigos quienes adivinaran sus enojos o molestias. Quienes no lo conseguían eran, por consiguiente, arrojados del “Paraíso Yourcenar”. A pesar de tener un destino casi trágico en esencia, prefirió no regodearse en sus dolores. Después de encontrar en Grace el apoyo sostenido para su vida y obra, Frick muere el 18 de noviembre de 1979, después de veinte años de sobrevivir con cáncer. Estuvieron juntas durante cuarenta años. A pesar de esta pérdida tan dolorosa y de su avanzada edad, continuó con su obra y vida con una gran entereza y amor. Pienso que ella escribió su obra y en cierta forma, pintó su vida. Su vida la vivía y su reinterpretación la pintaba entre lienzos invisibles que después depositaba entre sus creaciones. Cuentan que era un prodigio como conversadora, quizá esto se lo debía a su profundo amor por los griegos. Con este antecedente se podría pensar que era muy querida por muchas personas, pero no fue así, siempre vivió en medio de un selecto grupo que a veces se veía alimentado por una o dos personas más conforme iban avanzando sus necesidades en la vida y el conocimiento sobre su obra. Creo que una de las razones principales por las cuales no fue completamente aceptada es porque en las sociedades, incluidas las decadentes sociedades literarias, están acostumbrados a modelos normales y típicos aún en sus conductas atípicas. Fueron los cánones absurdos y falsamente aplaudidos de estas sociedades los que les impidieron acceder a un genio de la naturaleza de Yourcenar. Lo cual no impidió que ella fuera ciertamente reconocida ya que con la publicación de Memorias de Adriano provocó un gran interés hacia su obra y sus libros consiguientes obtuvieron también, cierto éxito. Pero lo que sustenta mi percepción del rechazo hacia su persona y obra a pesar de conseguir publicar grandes tirajes y haber obtenido ciertos premios, son anécdotas de una futileza y deshonra tan terribles como esta: “una mujer tan gorda y tan fea no puede ser una gran escritora” declaración de un académico francés emitida durante el periodo en el que se postuló a Yourcenar para la Academia Francesa de la Lengua. Lo cual me lleva a pensar que lo que deseaban los varones de esta Academia era que si tenía que entrar una mujer (a lo cual muchos se oponían de una manera ferviente) deseaban que por lo menos fuera un elemento femenino con el cual después de una discusión en la cual le era imposible participar de una manera igualitaria puesto que pertenecía al género femenino, subsanarían su imposibilidad intelectual a través de sus embates hormonales o protegiéndola como se deben proteger a los seres que pertenecen al sexo débil. Práctica que aún es común en diversos ámbitos políticos, científicos, intelectuales, filosóficos, literarios y artísticos. El rechazo que estableció en general la comunidad académica francesa contra una pluma que pertenecía al “sexo débil” que además tenía “preferencias sexuales” que, según ellos, la anulaban como mujer, hicieron sentir a Marguerite que entraba a un territorio peligroso, lo cual provocó que se mantuviera alejada de la Academia Francesa de la Lengua desde el primer momento en que ingresó. Lo cual no resta importancia al hecho histórico de que por primera vez una mujer era “aceptada” en dicha academia. Lo importante es su ingreso, no la estupidez de algunos que en su momento fueron miembros de la Academia. A cada momento podemos comprobar que la estupidez no es privativa de ciertos círculos, suele encontrarse en cualquier sitio por más “grados” o “canonjías” que se posean. Afortunadamente el lugar que vino a ocupar Marguerite fue el de un autor con el que había existido una admiración mutua: Roger Callois. Y también quienes apoyaron a Marguerite nos hacen entender que no todo era oposición hacia ella puesto que bien podrían haber impedido su ingreso. Lo cual no los exonera de la misoginia. Marguerite no podía perder su tiempo en defenderse, tenía una obra y una vida por delante que no debía descuidar, tenía setenta y siete años, y desde los sesenta y siete pertenecía a la Academia belga. Además, acababa de morir su compañera Grace Frick.


 La vida de Yourcenar es una comprobación de que el poder visionario existe y sabe manifestarse a través de ciertos seres. Gracias a que entabló un juicio contra los que pretendían editar Opus Nigrum, el libro sale justamente durante las revueltas del 68 en Francia. Por supuesto que este libro se creó mucho antes que este movimiento y que habría sido publicado también un año o dos antes de estos sucesos, pero gracias a la dignidad y coherencia con la que siempre vivió Yourcenar y que la llevó a pelear contra la indigna editorial que se aferraba a publicarla debido al compromiso que ella había adquirido años antes con ellos sin imaginarse en lo que se convertirían después, ya que de ser una editorial seria e interesada verdaderamente por la calidad de las obras publicadas, en ese momento ya lo único que les interesaba era vender libros (lo cual en nuestros tiempos es lo más natural para la mayoría de las grandes y absurdas editoriales). Aparece Opus Nigrum como una afirmación de las libertades. Zenón, ese personaje entrañable, situado en el siglo XVI, es la encarnación de los ideales por los cuales en ese momento miles de jóvenes en el mundo peleaban a través de consignas como “la imaginación al poder”. Mientras que estas manifestaciones vitales sonreían a las calles, en las páginas de Opus Nigrum, Zenón peleaba contra todo y contra todos. Al defender Yourcenar su obra no sabía que se estaban sincronizando en el tiempo Opus Nigrum y las revueltas del 68. Marguerite entabló diversos pleitos en defensa de sus obras, y siempre ganó. Zenón emergió en la editorial en la que ella deseaba tener todas sus obras completas: Gallimard.


Recuerdo un texto de Fuegos: María Magdalena o la salvación, en donde nos dice:

Se oyó un crujido, puede que en el fondo de mí misma; caí con los brazos en cruz, arrastrada por el peso de mi corazón: no había nada detrás del espejo que yo acababa de romper. Me encontraba de nuevo más vacía que una viuda, más sola que una mujer abandonada. Por fin conocía toda la atrocidad de Dios. Dios me había robado no sólo el amor de una criatura, a la edad en que uno se figura que son insustituibles, Dios me había robado además mis náuseas de embarazada, mis sueños de recién parida, mis siestas de anciana en la plaza del pueblo, la tumba cavada al fondo del cercado en donde mis hijos me hubieran enterrado. Después de robarme mi inocencia, Dios me robaba mis culpas: cuando apenas empezaba a medrar en mi oficio de cortesana, me quitaba la posibilidad de seducir al César o de subir a las tablas. Después de su cadáver, me quitaba su fantasma: ni siquiera quiso que yo me embriagara con un sueño. Como el peor de los celosos, ha destruido esa belleza que me exponía a recaer en las camas del deseo: me cuelgan los pechos, me parezco a la Muerte, a esa vieja amante de Dios. Como el peor de los maníacos, sólo amó mis lágrimas. Pero ese Dios que todo me lo quitó no me lo ha dado todo. No he recibido más que una migaja de su amor infinito: compartí su corazón con las criaturas como cualquier otra. Mis amantes de antaño se acostaban sobre mi cuerpo sin preocuparse de mi alma: mi celeste amigo de corazón sólo se preocupó de calentar esa alma eterna, de suerte que una mitad de mi ser no ha dejado de sufrir. Y, sin embargo, me ha salvado.
Gracias a él no recibí de las alegrías sino su parte de dolor, la única inagotable. Me escapo de las rutinas de la casa y de la cama, del peso muerto del dinero, del callejón sin salida que es el éxito, del contento que procuran los honores, de los encantos de la infamia. Puesto que aquel condenado al amor de Magdalena se ha evadido al cielo, evito el insípido error de serle necesaria a Dios. Hice bien en dejarme llevar por la gran ola divina; no me arrepiento de haber sido rehecha por las manos del Señor. No me ha salvado ni de la muerte, ni del mal, ni del crimen, pues gracias a ellos nos salvamos. Me ha salvado tan sólo de la felicidad.





Creo que este texto nos habla también de Marguerite. La cual se salvó de la felicidad y esto le permitió vivir de una forma más depurada. Yourcenar estaba convencida de que la tierra se convertiría en algo espantoso debido a la sobrepoblación. Distribuía parte de su dinero entre diversas organizaciones ambientalistas y grupos que difundían el aborto y los anticonceptivos, esto del aborto lo abordaba también de una forma muy bella puesto que decía “el hombre y la mujer que llevan a cabo un aborto, deberían hacer una especie de ritual para reflexionar sobre lo que acaban de hacer”. Lo cual por supuesto no era una condena, sino que hablaba de esa generosidad humana que ella poseía para cuanto habitaba el mundo y de su profundo amor hacia los ritos. Era tanto su horror a la reproducción denodada de seres humanos que me hace parafrasear a Borges, quien “odiaba los espejos y el coito, porque reproducían a los hombres”.

Marguerite en sus últimas fotografías me hace pensar más en una mujer griega que en una mujer francesa, un alma tan noble y más cercana a los antiguos griegos que decían, pensaban y hacían, la misma cosa. Lo cual en nuestros días no es usual. Quizá también esta visión del ser la hizo alejarse de los mundillos literarios y toda la parafernalia que implican. A final de cuentas lo que en un principio era una reclusión dolorosa terminó convirtiéndose en su salvación: el vivir lejos de Europa le permitió seguir creando sin parámetros impuestos. Cuentan que amó en su juventud a su editor y amigo André Fraigneau. Aún en su vejez decía que había amado profundamente a Fraigneau pero que le parecía muy afortunado haberse alejado de él ya que se convirtió en una persona muy lejana a lo que ella había amado. Hay una reflexión que hace Marguerite que me gusta mucho: “existe una exasperación natural entre aquellos que viven juntos a pesar del amor que se tienen”. Lo cual es una verdad escandalosa, ya que entre familias y parejas es lo más natural. De dónde puede provenir esa incomodidad. ¿Es el ser humano un ser gregario por naturaleza o se lo ha impuesto?. Quizá deberíamos de vivir solos y compartir con los demás en una medida superficial o acostumbrarnos a vivir con este rechazo momentáneo a quienes amamos. Yo estoy por la opción de compartirlo todo con quien se ama. En realidad Marguerite vivió más años en pareja que sola. Cuarenta años con Frick y después con Jerry Wilson, un fotógrafo americano, el cual fue su último amor. Era aproximadamente cuarenta años menor que ella y murió poco antes que Marguerite. Con él visitó los países que no le fue posible visitar con Grace y cubrió también la misma ruta que había hecho con Frick. Maurice, el amante de Wilson, murió poco antes que él a causa del sida. Enfermedad que también acabó con Jerry. Sería muy aventurado de mi parte decir que probablemente él también contagió a Yourcenar puesto que hay versiones encontradas de que su amor sí fue carnal y otros insisten en que no lo fue. En dado caso que hubiera sido así, era lógico que en una mujer de una edad tan avanzada esta enfermedad arrasara con todas las defensas que poseía. Jerry fue su Antínoo. Casi al final de su vida pudo empatarse con Adriano al perder a un hermoso joven. Jerry Wilson muere el 8 de febrero de 1986. En general creo que Marguerite no sabía vivir sola, sabía vivir sin mucha gente alrededor, pero no en un aislamiento total. Siempre estuvo rodeada de algunos amigos íntimos y fueron muy pocos los viajes que llevó a cabo en solitario. Durante mucho tiempo vivió de la herencia de su padre. El único trabajo que tuvo que realizar en su vida fue impartir clases en un colegio americano. Complementaban sus ingresos con lo que ganaba Grace. Quizá la experiencia de tener que trabajar para sobrevivir (lo cual le fastidiaba) le sirvió para no caer después dentro de las mieles del reconocimiento. Después de su trabajo en ese colegio, su economía se sustentó a partir de las conferencias que impartía y de los contratos y regalías de sus libros. Podríamos citar en relación a su muerte lo mismo que ella dijo sobre Wilson: “muriendo de un mal anclado en unas pasiones a las que siempre se entregó con fogosidad, Jerry, en el fondo, murió como siempre había vivido”.  Y Marguerite murió como siempre había vivido: en esa simetría perfecta del viaje, del nómada, del sedentario, del creador, del que se mueve y del inamovible. Del todo y el vacío que supo encarnar a la perfección en una sola persona arrojándose a todas las pasiones a las que la vida le permitió acceder. Su principal pasión: el conocimiento. Ahondar en los territorios entre vida y muerte. Además, tuvo el prodigio de saber compartirlo.  El verdadero reconocimiento hacia su obra aún no se ha llevado a cabo puesto que la mejor forma de reconocer a un autor, a un pensador, es al encarnar sus palabras, el llevarlas a la vida. Probablemente todavía nos encontramos lejos de esta utopía.  Comparto una de sus reflexiones en torno al mundo que vivía:
 

“Sufro al ver las ciudades contaminadas, la orilla del mar inundada de aceite, al ver que hay cada vez menos especies animales. (…) Cuando la Italia de los románticos, la Italia cuya imagen aún nos gustaba tanto hará treinta años, no es más que un mito, cuando se sustituyen los árboles por pilares, vemos a un mundo que muere. Así que yo trato de luchar con todos los medios legales a mi alcance, ayudando a la gente que intenta protestar. Las asociaciones políticas y legales desempeñan un papel muy importante en mi vida. En América y en Francia pertenezco a innumerables sociedades. Escribo, envío telegramas (…). Pero creo que no estoy hecha para la acción directa. No es afirmando simplemente sus opiniones como puede manifestarse un escritor, sino mostrando cierto ángulo de visión, cierta imagen del mundo. (…) Hay que estar cerca de la naturaleza, en fin, de todo lo que une al hombre con su destino planetario”.

Y afirmo con Marguerite: “la virtud de las mujeres no radica en una hendidura”.

Marguerite Yourcenar, una mujer que se creó a sí misma, muere el 17 de diciembre de 1987. Sus cenizas fueron depositadas en el cementerio de Somesville. Según sus instrucciones, fueron depositadas en una estola blanca, recubiertas por otra estola con el símbolo budista de las grullas aladas, dentro de una cesta india de hierbas aromáticas, envueltas en el chal de seda blanco que llevaba el día de su ingreso en la Academia Francesa de la Lengua.



Marguerite en alguna ocasión afirmó que “el amor hacia los viajes era tan violento como el deseo carnal”. Así que su último viaje para retornar a la tierra pudo estar guiado por el violento deseo de encontrarse con su madre, con su padre, con Grace, Jerry, y con ella misma.






Tanya Cosío
San Cristóbal de las Casas, Chiapas
Agosto 2011

MÉXICO, LIPOVETSKY, Y LA MUJER. PUBLICADO EN RED DOOR MAGAZINE –10TH ISSUE

Los cuerpos desnudos de tres mujeres jóvenes fueron descubiertos el 6 de noviembre de 2001 en un campo de algodón en la periferia de Ciudad Juárez. Una de ellas era menor de edad, tenía las manos atadas en la espalda y había sido degollada.




En un país como el que habito y en el cual la naturaleza me hizo nacer existe una dicotomía a la hora de escribir: es inútil en medio de tanta violencia y el sinfín de muertos o es algo tan vital como respirar. En mi caso es esto último. Pienso todos los días al respecto y trato de encontrar razones para justificar mi existencia en medio de tanto dolor. El otro día soñé que le pedía a un chofer de autobús que me bajara en la calle Democracia y Justicia. Varias personas se me acercaban y me decían: “esas calles nunca cruzan”. Al despertar decidí no fingir que nada sucedía sino saber que absolutamente todo estaba sucediendo y que es momento de que más seres humanos comprendamos “algo” qué es ese ¿algo? Aún no lo descubro. Entonces me puse a buscar razones para entender por qué México actualmente vive inmerso en la desgracia. Y una de las razones que encontré fue la misoginia. Entonces acudí al libro de Lipovetsky: “La tercera mujer”  y lo comprobé. Mientras la equidad de género no se convierta en una realidad no podremos revertir la situación actual de la nación. En nuestro país ni siquiera habita aún la tercera mujer. Eso sí, somos del tercer mundo. Aunque recientemente parecemos del séptimo círculo del infierno. Tanta impunidad y recreación de las muertes es aterradora. Recientemente en una comunidad de Oaxaca tres mujeres se postularon a puestos políticos y ganaron. Entonces un maestro convocó a reunión para tomar la decisión de quemarlas vivas: “para que aprendieran que una mujer no puede mandar y que entendieran de una vez por todas que las mujeres no existen”. Y con lujo de violencia las encerraron para asesinarlas. Afortunadamente la comunidad las pudo liberar. Y recuerdo de nuevo a Lipovetsky diciendo que para las mujeres aún es muy difícil acceder a la política. Y esto aquí se aplica con creces puesto que las mujeres están acostumbradas a  proteger y no quieren mandar más allá de sus casas. Tanta mutilación externa ha provocado que se mutilen a nivel interno. Lipovetsky nos cuenta:


“Ya en el siglo pasado, las representaciones de la mujer se ordenaban principalmente en torno a la oposición de dos grandes estereotipos clásicos: la belleza y la lujuria, el ángel y el demonio, la belleza virginal y la belleza destructora. Venus castas de Cabanel o de Bouguereau por un lado, Eva venenosas de Stuck o de Felicien Rops por otro. Esta bipolaridad antinómica de los tipos femeninos sólo perdió su  carácter capital a partir del segundo tercio del siglo XX”.

Pues bien, en lo que concierne a las mujeres, en este país aún no emergemos al siglo XX. Continuamos inmersos entre los estereotipos clásicos. Y los asesinatos de mujeres nos lo comprueban. En Ciudad Juárez desde hace más de 18 años se llevan a cabo rituales macabros contra niñas y mujeres. Es justo en ese momento donde inicia el impune derramamiento de sangre. Pero a nadie o a casi nadie le importaban puesto que eran “mujeres” y aquí “a cada hombre le tocan como siete mujeres” así que probablemente pensaban que se quedaban sin dos, pero tenían otras cinco. Cuando empezaron a asesinar por igual a hombres y mujeres, entonces todos se preocuparon. Claro que ahora es en muchos estados del país y son crímenes igual de atroces, pero en mayor número. Afortunadamente la población se moviliza. Lo que podrá generar un cambio real es crear una verdadera cultura de la igualdad de género. En un país en que las mujeres siguen siendo putas, zorras o madres, santas. No es posible generar una cultura en contra de la No Violencia. Próximamente se llevarán a cabo las elecciones presidenciales en México y no hay absolutamente ninguna mujer que pueda postularse para dicho cargo. Puesto que todas se conforman con mantenerse a la sombra. Y entonces de nuevo recurro a Lipovetsky y recuerdo que habla de otros países y formas que existen en los lugares que son denominados como “primer mundo” y a pesar de ello sigue siendo injusto el trato que reciben las mujeres en estos sitios. Y me pregunto por qué el mundo de las ideas no es sólo uno y habitable también en lo externo. Pero vuelvo a pensar en este país que nos tiene atenazados y sin perspectivas como si se hubiera convertido en un gran lodazal imposible de limpiar. Para empezar por algún punto, deberíamos revertir el lenguaje y el trato hacia lo femenino. En nuestro país la mujer todavía no vive “el día después de la mujer  de su casa”. A pesar de salir a trabajar, la mujer continúa siendo juzgada, vive con sentimientos de culpa bajo la condena de las obligaciones con la familia, el marido o los hijos, y sigue juzgándose entre sí.


Gilles también nos habla de que antiguamente los hombres eran hostiles al trabajo debido a que se asociaba el salir de las mujeres a la calle con “la sombra de la prostitución”…”Precisamente, a medida que la libertad sexual femenina dejaba de ser un signo de inmoralidad, la actividad profesional de la mujer se benefició de juicios mucho más benévolos. El reconocimiento social del trabajo femenino y el liberalismo sexual corren parejos. Si el “derecho” al trabajo de las mujeres se impuso mucho más tarde que los derechos políticos, ello se debe fundamentalmente al miedo tradicional que inspira la libertad femenina, la sexual en  particular, a la negativa por parte de los hombres a reconocer la autonomía femenina en las esferas “sensibles”  de la vida material y sexual, a su voluntad de controlar el cuerpo femenino y de perpetuar el principio de la subordinación del sexo débil al sexo fuerte”.

Quizá sea tiempo de emerger al siglo XX en cuanto a concepciones y formas de percibir el mundo. Todos los días y noches me pregunto cómo podemos combatir este miedo que atenaza a la nación. Recientemente se están llevando a cabo marchas y movilizaciones que nunca se habían realizado. Pero considero que mientras los derechos de las mujeres con todo lo que esto implica no sean reconocidos entonces no podremos hablar de otro país. Ni podremos combatir la impunidad y la injusticia que late en cada poro de México. Una de nuestras formas de expresión más conocidas es: “chinga tu madre”. Y ahora todos estamos “chingando a nuestra madre” patria. Hay quienes creen que sólo es cuestión de drogas y legalización. Pero hemos llegado a un grado tal de inequidad y corrupción que tenemos la obligación de construir otro país porque este, ya se acabó. Un país donde las mujeres ocupen los sitios que también les corresponden, un país donde las mujeres puedan acceder a los puestos públicos y no se les impida tomar decisiones. Y sigo pensando cuáles son las directrices, por dónde debemos caminar y me doy cuenta de que también otro grave problema es el racismo, el no reconocernos como mestizos, el odio y menosprecio generalizado hacia “lo indio”. Y creo que mientras no nos reconozcamos como mestizos, nos será imposible crecer como país. Así que este país es un lugar inhabitable si lo sigo pensando. Pero como actualmente habito en las montañas de Chiapas, volteo a ver los cerros que desde aquí puedo mirar, y el cielo tan lleno de verdad y hasta pájaros cantando. Esto me hace pensar que aún tenemos esperanza. Que Lipovetsky es francés y es hombre. Que tenemos las pirámides. Y que yo no sé si “ese algo” que ando buscando tenga que ver con que me identifico con Gilles, con las mujeres, con los hombres, con la esperanza, con las pirámides y con la sangre. Que lo que en este país sucede es sólo un reflejo de lo que acontece en el mundo, de las consecuencias de una imposición imperialista con pretensiones filantrópicas hacia el mundo y los que habitan su superficie. Consecuencias que sangran y hacen sangrar. Consecuencias que matan y hacen matar. Que los países invasores e invadidos siempre han existido y existirán. Que el primer mundo no existe ni podrá existir mientras los hombres y las mujeres no se pongan de acuerdo y se respeten como seres pensantes, sensibles e iguales dentro de sus naturales diferencias. Y que aún así todavía no será el primer mundo porque después esos hombres y mujeres de diferentes tipos de piel usos o costumbres tendrán que ponerse a conversar sobre sus cosmogonías, y tendrán que saberse tan iguales y tan diferentes como los árboles que habitan un bosque. Y sigo pensando, y llego a la conclusión de que debo y quiero seguir escribiendo aunque mis ojos sangren ante las imágenes que le brotan al mundo. Y que la esperanza tan manida y tan saqueada aún existe. Y que el mundo se acabó tal como lo conocíamos y ahora tenemos la obligación de construirlo TAL COMO LO SOÑAMOS. Y que sucede que a veces, me canso de ser mujer.
Tanya Cosío
San Cristóbal de las Casas, Chiapas
México, 2011

ENTRE MARÍA MERCEDES CARRANZA, OBRAS DE ARTE Y POESÍA



PUBLICADO EN RED DOOR MAGAZINE – 9TH ISSUE



para Abel Plascencia Ledezma



Un sueño para María Mercedes Carranza
Si tu sombra es la luz, María Mercedes,
si un ángel colegial va por tu pelo
y se convierte en trenzas donde vuela
como si Dios le hubiera regalado
un árbol, si eres Patria de los sueños
y el rumor de Colombia en tu cabeza
nos señala dos mares y mil ríos,
el alba de la vida está en tus ojos
diciendo cielos donde canta el aire.
Eduardo Cote Lemus


Siempre me ha intrigado la causa por la cual María Mercedes Carranza se suicida justo después de la presentación de un libro de poesía. Esta pregunta me llevó a la declaración que ella hizo en relación al  trabajo que realizaba en la Casa de poesía Silva:


“Durante el 2001 hubo una gran actividad en la Casa de Poesía Silva y yo quería hablar de eso,  hablar una vez más del gran poder de la palabra contra el caos y el horror; de la necesidad de reemplazar las balas por las palabras; de la poesía como intermediaria entre la impotencia y la realidad, entre el miedo y la realidad, entre el fatalismo y la realidad; de la poesía -en fin- como arma para afirmar e imponer la presencia de la vida y del amor: contra la muerte, la vida. Pero es posible que ante nuestra realidad esas no sean más que palabras vanas, mistificadoras de un día a día cada vez más degradado y degradante, de una cotidianidad que cae en el abismo del terror y la injusticia a una velocidad tan excepcional que ha producido cambios radicales en todos los dominios espirituales y sociales del país. Porque si bien es cierto que Colombia, desde el mismísimo día de su nacimiento, ha sufrido la violencia con sus más tenebrosas manifestaciones; si bien es cierto que siempre hemos tenido una clase dirigente por lo general incapaz, irresponsable, estulta, siempre al servicio de sus mezquinos intereses y con frecuencia corrompida; si bien es cierto que la justicia y la distribución de la riqueza han sido históricamente aberrantes a favor de los más poderosos, es clarísimo también que solo dos décadas han bastado para que las dimensiones de nuestra tragedia colectiva, provocada por los anteriores y varios otros factores internos y externos de no menor importancia (como la masiva e impune afición de gringos y europeos a la coca y a la heroína y la indiferencia de sus países frente a la guerra que ellos alimentan), se haya ahondado hasta un punto de no retorno en cuanto a la viabilidad del país como cuerpo social con un destino común. O más claro: ya hoy solo es posible hablar de Colombia como un no-país, porque ha ocurrido una pérdida total de la ética social y de los principios de justicia y de solidaridad que presiden toda vida en comunidad, así como se han destruido los referentes culturales comunes que dan unidad y coherencia a una sociedad. Nuestro territorio geográfico se encuentra escindido en feudos que se disputan la delincuencia común y los distintos grupos armados ilegales: “guerrillas”, paramilitarismo, carteles de la droga y ninguno con un norte ideológico o con propósitos diferentes a lucrarse por medio del crimen y el narcotráfico. ¿Cómo se traduce lo anterior en los términos de la catástrofe que vivimos? Millones de desplazados, miles de secuestrados, millones que viven en la pobreza o en la miseria extrema”.

Esto me conduce hacia otra pregunta: ¿Es que la conciencia en lugar de despojarte de miedos, de ayudarte a vivir entre lo cotidiano, es la punta de lanza para despojarte precisamente de lo que debería ayudarte a entender: LA VIDA? María Mercedes nació en Bogotá, Colombia, el 24 de mayo de 1945. El tiempo que le tocó vivir en Colombia ha sido de los más violentos después de la Invasión española. En un poema se describe así:

POEMA DE LOS HADOS
Soy hija de Benito Mussolini
y de alguna actriz de los años 40
que cantaba la “Giovinezza”.
Hiroshima encendió el cielo
el día de mi nacimiento y a mi cuna
llegaron, Hados implacables,
un hombre con muchas páginas acariciadas
donde yacían versos de amor y de muerte;
la voz furiosa de Pablo Neruda;
bajo su corona de ceniza, Wilde
bello y maldito,
habló del esplendor de la Vida
y de la seducción fatal de la Derrota;
alguien grito “muera la inteligencia”,
pero en ese mismo instante Albert Camus
decía palabras
que eran de acero y de luz;
la Pasión ardía en la frente de Mishima;
una desconocida sombra o máscara,
puso en mi corazón el Paraíso Perdido
y un verso;
“par delicatesse j’ai perdu ma vie”.
Caía la lluvia triste de Vallejo
se apagaba en el viento la llama de Porfirio;
en el aire el furor de las balas
que iban de Cúcuta a Leticia, se cruzaban
con los cañones de “Casablanca”
y las palabras de su canción melancólica:

“El tiempo pasa,
un beso no es más que un beso…”

Así me fue entregado el mundo.
Esas cosas de horror, música y alma
han cifrado mis dìas y mis sueños. 


Y en otro, describe así a su país:


LOS MUROS DE LA PATRIA MÌA

Miré los muros de la patria mía
ojos de piedra, esfinges de oro,
mierda en las rendijas.
País usado por un dios borracho
que delira eternamente
con una puerta que jamás existió.
Allí,
por el desastre ligado
un nudo imposible de dos lenguas
que lamen sin descanso la herida.
De rodillas y con una flor en el ano
alguien en la oscuridad susurra
la turbia mentira del paraíso
Perdido.
El miedo
enroscándose alrededor de una estatua
que finge su hazaña en un parque abandonado.

Los muros de la patria mía
¿cuándo los van a limpiar?

¿Fueron estos muros cubiertos en sangre los que la llevaron a no querer escuchar su propia sangre? El destino me llevó a conocer a Juan Carlos Galeano, el poeta que ella editó y presentó justo el día de su muerte. Le  pregunté si él se imaginaba que María Mercedes se suicidaría poco después de estar con él, y me comentó que no. Y recientemente, el destino una vez más, me llevó a conocer a una bibliotecóloga colombiana y por supuesto, también le pregunté por ella. Sí la conoció, y la describió así: “Era muy bohemia, como todos los artistas”. Y al preguntarle si conocía o imaginaba las razones de su suicidio, me contestó: “Es que en este mundo no hay lugar para las personas inteligentes. Además, era poeta”. Lo cual me llenó de nuevas inquietudes. ¿Son estas razones suficientes para que alguien se suicide? ¿Es verdad que no hay lugar para las personas inteligentes? ¿El entorno se va cerrando y cercena de tal forma a la persona que ya sólo queda el consuelo de desaparecer?. En la misma declaración que ya cité, nos dice: ¿Podemos hablar de paz y de democracia? ¿Podemos hablar de poesía? Lo cierto es que durante el 2001, cerca de medio millón de personas, en su mayoría de los estratos bajos, se beneficiaron de los servicios de la Casa Silva, buscaron la poesía en talleres, congresos, conferencias, recitales, concursos, visitas guiadas, eventos infantiles, publicaciones y exposiciones, promovidas y organizadas por nosotros. Y muchos miles de colombianos en todo el país recordaron el Paraíso Perdido (la existencia de la justicia, de la paz, del amor, de la alegría) en un libro, una obra de teatro, una pintura o en una música. Eso talvez ayuda para algo… talvez.
¿A cuántas personas ayudó María Mercedes? ¿A cuántos editó, a cuántos les dio a conocer por primera vez un libro, alguna obra artística? ¿Cuántos la ayudaron a ella? ¿Qué libro, qué lectura, qué ópera, qué obra de teatro o qué pintura lo hicieron? O es que el artista, el poeta está condenado por sí mismo a ser el que ayuda y el que nunca será ayudado porque es inteligente, porque es sensible… en qué momento LA VIDA SE APARTA DE LA POESÍA o LA POESÍA SE APARTA DE LA VIDA elige algún ente para ser atenazado bajo sus tormentos y bendiciones y después de tragarle las entrañas le asesta el golpe de gracia… ¿por qué el ser conciente implica sufrimiento, agonía, por qué la conciencia es dolor en sí misma? ¿Es que el dolor es estarse pariendo a sí mismo de una manera incesante a través de la creación, de la generación de textos, de obras artísticas? ¿Es que el dar o intentar dar belleza a los demás es una condena que la propia sociedad se encarga de llevar a cabo? No puedo entender que una mujer que habló del poder de la palabra contra el horror y que enarboló a LA VIDA contra LA MUERTE se suicide. ¿Fue la duda? El decir: Tal vez… ¿Fue tal vez el vacilar y el no querer ser muy dura con la realidad de sus contemporáneos?

Tal parece que hay diversas visiones contradictorias alrededor del personaje que fue Carranza, pero sus palabras siguen afirmándose e invitándonos a bailar, por lo menos a mí también me gustaría, como a ella, poder bailar con Ulises:



QUIERO BAILAR CON ULISES

Quiero invitar a bailar a Ulises,
quiero beber con él y que me cuente
de qué color eran los ojos del joven Aquiles.
Quiero que me cante el canto de las sirenas
y me diga de sus noches de insomnio
sobre las aguas del Mediterráneo.
Quiero saber de su complicidad con Circe
en la isla de Ea y de sus extrañas
ceremonias y encantamientos.
Quiero que Ulises me haga el amor
y en la cama me cuente
cómo eran los vestidos de Helena
y si París fue como lo pinta Rubens.
Quiero saber qué vio en el país de los Lotófagos,
de qué color eran las montañas de Eólide.
Quiero que me cuente por qué regresó a Ítaca.

Y poder bailar con ella, y preguntarle, por qué se fue de la VIDA, quién la invitó a bailar con la MUERTE o si fue ella quien la convocó. Pedirle que ya no dude. Y que afirme a LA PALABRA ante todo, y que no es un talvez, sino que es una realidad que cuando hay tiempos como los que a ella le tocaron vivir, como a los que ahora vive MÉXICO, entonces, miles de  personas en todo el país deben recordar el Paraíso Perdido, la existencia de la justicia, de la paz, del amor, de la alegría en un libro, una obra de teatro, una pintura o en una música

Y decirle que eso ayuda para todo. Son pocos los remedios que hemos descubierto los seres humanos para combatir el dolor o para aspirar a conocer un poquito de la belleza y de la infinitud que nos habita.

 María Mercedes Carranza, entre obras de arte, palabras, y poesía, se suicida el 11 de julio del 2003. Su hermano Ramiro había sido secuestrado por las FARC, su padre, Eduardo Carranza, también fue poeta. Pero de nada le sirvió a ella ser poeta. Quizá sirva más la poesía a los otros que a quien la crea. Hasta ahora ha sido así. Quizá las cosas deban cambiar y los propios creadores se enamoren de LA VIDA y de LA RISA de tal forma que su propia creación en lugar de vaciarlos los llene. Son las propias obras quienes deben salvar a sus autores. Puesto que hasta ahora a la sociedad nunca le han importado las personas que crean las obras sino las obras en sí mismas. Quizá tengan razón. Y sea momento de no esperar ayuda de nada ni de nadie sino del arte, las palabras, la poesía y LA VIDA en sí misma. Probablemente sea tiempo de que el Poeta se acuerde más de sí mismo. María nos cuenta:

EL OFICIO DE VESTIRSE

De repente,
cuando despierto en la mañana
me acuerdo de mí,
con sigilo abro los ojos
y procedo a vestirme.
Lo primero es colocarme mi gesto
de persona decente.
En seguida me pongo las buenas
Costumbres, el amor
filial, el decoro, la moral,
la fidelidad conyugal:
para el final dejo los recuerdos.
Lavo con primor
mi cara de buena ciudadana
visto mi tan deteriorada esperanza,
me meto entre la boca las palabras,
cepillo la bondad
y me la pongo de sombrero
y en los ojos
esta mirada tan amable.
Entre el armario selecciono las ideas
que hoy quiero lucir
y sin perder más tiempo
me las meto en la cabeza.
Finalmente
me calzo los zapatos
y echo a andar: entre paso y paso
tarareo esta canción que le canto
a mi hija:
“Si a tu ventana llega
el siglo veinte
trátalo con cariño
que es mi persona”.


El siglo veinte se ha ido y con él hay que olvidar al dolor como acicate para el creador, para el artista, el poeta. Hay que encontrar nuevos impulsos que nos aparten de esa sociedad exaltada por castigar y por enviar a cuantos sea posible al cadalso. Siempre recuerdo esa imagen de un libro de Turguéniev donde retrata la marea en la que se convierten los seres humanos al ver al otro (que no conoce en apariencia) ser conducido hacia la muerte por el delito, el pecado cometido, o inventado. A él le tocó verlo en Francia, a mí me ha tocado leerlo en la Trágica Historia de la Literatura, en biografías, y verlo en diversos pueblos y ciudades.


Hay un poema que me gusta mucho de Carranza, y que habla precisamente de los que se atreven a soñar:


UNA ROSA PARA DYLAN THOMAS


“Murió tan extraña y trágicamente
como había vivido, preso de un caos
de palabras y pasiones sin freno… no
consiguió ser grande, pero fracasó
genialmente….
D.T.
Se dice: “no quiero salvarme”
y sus palabras tienen la insolencia
del que decide que todo está perdido.
Como guiado por una certeza deslumbrante
camina sin eludir su abismo;
de nada le sirven ya los engaños
para sobrevivir una o dos mañana más:
conocer otro cuerpo entre las sábanas destendidas
y derretirse pálido sobre él
o reencontrarse con las palabras
y hacerlas decir para mentirse
o ser el otro por el tiempo que dura
la lucidez del alcohol en la sangre.
En la oscuridad apretada de su corazón
allí donde todo llega ya sin piel, voz, ni fecha
decide jugar a ser su propio héroe:
nada tocará sus pasiones y sus sueños;
no envejecerá entre cuatro paredes
dócil a las prohibiciones y a los ritos.
Ni el poder ni el dinero ni la gloria
merecen un instante de la inocencia que lo consume;
no cortará la cuerda que lleva atada al cuello.
Le bastó la dosis exacta de alcohol
para morir como mueren los grandes:
por un sueño que sólo ellos se atreven a soñar.




Creo que ya no debería ser así, y que si los tiempos no han cambiado, entonces hay que cambiarlos entre todos, hacer girar el molino de agua con el impulso de muchas manos. Y que sean tantos los que se atrevan a soñar que no puedan ser contabilizados. María Mercedes Carranza soñó y despertó en un mundo donde todo era violento y ante la imposibilidad de vivir y crear aún en medio de la violencia, decidió irse. Seguramente atenazada por los miedos y por la certeza de que tendría que volverse “fría” ante una sociedad que fácilmente la condenaría y que no la salvó, decidió apartarse a tiempo. ¿A tiempo? ¿Cuál es el tiempo adecuado para irse o para quedarse? ¿Es el poeta o el artista quien determina? ¿Es la sociedad la época o los sueños quienes ejercen su condena? Más inquietudes que respuestas. Más incógnitas que certezas. Lo cierto es que María Mercedes Carranza ejerció violencia contra ella siendo que le dolía tanto la violencia que se vivía en su país, en algún momento comentó: “Tengo dolor de país”. ¿Es preferible ser violento consigo mismo que con los demás?.

La poesía es el dolor de la violencia, o es la violencia la que no encontrando asideros se vuelve poesía. Las palabras a veces andan como descalabradas, perdidas, buscando en qué sitio cantar. Cada madrugada les abro la puerta antes de que la tiren, y ahora han llegado cargadas de las palabras de Carranza. Palabras dobles que se acercan a redoble. Quizá se identifican con lo que sucede en este país. Pero no hay ninguna soga ninguna pastilla ningún arma que pueda contra mi Palabra. Respirar y reír. Aún en medio de un entorno que está más cerca de un cuadro de Goya que de Van Gogh. Quiero seguir mirándolo todo y cantándolo todo. Algún día todos los días, después de ese día, serán más alegres. Somos muchos quienes ahora convocamos lo luminoso y la risa. Hay que alejarse lo más posible del dolor. Y tratar de entender a quienes se han ido de las formas más estrafalarias ruidosas o lentas y calladas. Tratar de entenderlo todo. Pero elegir ser de otro modo. Que nuestra respiración y risa lo decidan. Ahora no sólo respiro arte y libros sino entre Sol Luna y Agua. Entre montañas y seres que pueblan la Tierra. Soy Fuego y todos los elementos laten en mis vértebras. Sonrío al inhalar el Aire que me conforma.


Tanya Cosío
San Cristóbal de las Casas, Chiapas, México
Abril 2011

El artista debe poner huevos de tigres

PUBLICADO EN RED DOOR MAGAZINE – 8TH ISSUE






El arte es una intención de descifrar al mundo. Un deseo de asir la totalidad del ser con su entorno, de unir los fragmentos. Indagar a través de la razón, sensibilidad y visión que cada artista posee. Prestarse, dejar salir y entrar la sangre como en una fuente. Que transiten sueños, deseos y pesadillas, a través de la disciplina elegida para manifestarse. No ser juez ni parte. Simplemente atreverse. Considero que eso es parte fundamental de la formación del artista: no censurar ninguno de sus movimientos por más brutales o delicados que estos sean. Si se ha de gritar o permanecer callado, hacerlo sin mayores aspavientos que aquellos que la disciplina elegida requiera. Ordenar y desordenar la visión que se posee y darla a conocer sin miedo alguno.  No seguir catálogos ni cánones ni nada ni a nadie preestablecido. Esto no significa olvidarnos de los seres que han transitado estos caminos y vericuetos y que han salido asombrados maravillados o escandalizados de la vida a través de su visión artística. Es necesario conocerlos y nombrarlos siempre. Al mismo tiempo es importante establecer los nuevos cánones y atreverse a dar continuidad y no sólo ser seguidores o complacerse con admirar a ciertos personajes. Se debe continuar indagando en el desentrañamiento surgido desde la mente y sensibilidad de los diversos creadores que han aportado otra forma de ver la vida. Evoco a Rimbaud: “Vendrán otros horribles trabajadores a continuar con el trabajo que nosotros hemos hecho”. Conocer, explorar, leer, estudiar, abismarse en estas personas que anteriormente han tenido que exponer sus nervios, nombres, cuerpos, sus vidas, hasta el límite de la no pertenencia  a aquello que se denomina “sociedad”. Buscar esta desaparición, esta marginalidad, es un punto más allá de la locura. Esta marginalidad la crean (no para presunción del artista, por supuesto) los contemporáneos de dichos creadores. Si para su bien no requirió de esta marginación, entonces, jamás debe buscarla. Probablemente existan artistas, no conozco ningún caso aún, pero deben existir, a los que la sociedad aplaudió y admiró desde el primer momento de su aparición en el mundo del arte y hasta su consagración (ya sea en vida o muerte). Quizá también hay artistas que no tienen necesidad de estar fuera de los límites establecidos para poder externar su visión a través de alguna disciplina artística. Creo que la ambición de todo artista es la pertenencia. Sino, qué sentido tendría el dar a conocer su obra. Si esta no es su intención entonces mejor sería convertirse, según mi punto de vista que puede errar y herrar, en monjes, en iluminados que no requieren de ningún tipo de comunicación con el entorno para vivir en comunión con el mundo. Una característica de aquellos destinados al arte es que viven por lo regular con una desesperación o incapacidad para la vida cotidiana (aún cuando se tengan trabajos, empresas, cargos diplomáticos, títulos de cualquier disciplina). Aunque actualmente el poder expresarse es un descanso más que un agobio en sociedades como las que vivimos en estos momentos, es un privilegio el hacer aquello que se desea hacer sin tomar en cuenta los valores preestablecidos en estas formas de vida, sin pensar en todo aquello que se requiere para una manutención adecuada. Esto puede convertir a algunos creadores o artistas, en seres marginales. Y esta marginación puede pulverizar a quienes se atrevan a vivir “como no se debe”. En un mundo hiper vigilado en donde por ejemplo, citando a las redes sociales, las personas que sólo hablan de sus amores o de aspectos meramente cotidianos se consideran vigilados (y lo son, pero con finalidades de mercadotecnia y no por su capacidad intelectual) podríamos pensar que un artista ya no tendría razones para aislarse y para emitir su pensamiento. Pero es falso. Como todo lo que sucede en la red que puede ser aún más virtual de lo que es o el mundo puede ser aún más falso de lo que se cree. Se ha globalizado todo, hasta la estupidez. La sensibilidad actual está bombardeada por todo tipo de manifestaciones y por todo tipo de seres que consideran que porque escriben en un blog o en alguna red social donde son aplaudidos por sus admiradores (sexuales o amistosos) ya son escritores o porque pintan y suben sus obras ya son artistas. Con este tipo de expresiones nos vemos inmersos en una continua vulneración del ámbito artístico y un terrible desprecio hacia el trabajo, el amor y la disciplina que se requiere para ser artista o creador. Pero desafortunadamente no sólo se limita a este ámbito la incomprensión hacia la creación artística. Puesto que en el caso de las escuelas para artistas o escritores, considero que estas han causado más daño y perversión que maravillas. Debido a que les enseñan a escribir, a pintar, actuar, bailar, o a ejecutar un instrumento entonces estudian y estudian y con esto consideran que se han convertido en artistas por perseverar o por dedicarle cierto tiempo a su disciplina. Esto no los hace mejores ni peores que un carpintero un mecánico o un abogado. La ausencia de exaltaciones que existían antes hacia la figura del artista, ha vaciado al mundo. Esos seres heroicos que se ganaron el mote de “vive como artista” “vivir del arte” tal parece eran términos vergonzosos pero también, eran una epifanía.  “VIVIR DEL ARTE”. En estos tiempos extraños en que tenemos que vivir con cantidades estratosféricas de información que se generan cada día. En que el desencanto reina por todas las paredes de la tierra, es momento de regresar e invocar al artista que considera que aquello que hace es, según diría Dylan Thomas: “como poner huevos de tigres”. Si algún artista, creador, escritor, no considera que está poniendo “huevos de tigre” entonces mejor debería dedicarse a inflar la panza del capitalismo atroz. Y que tampoco pierda su tiempo siendo maestro o instructor formador de “artistas” cuando lo único con lo que cuenta es con su desesperación de no serlo, o de no haberlo conseguirlo nunca. Los mejores maestros son aquellos que ya no están en la vida o los seres que no tienen nada que ver con el arte. Hay que recordar y citar siempre a todos aquellos que nos han precedido como artistas o creadores. Hay que nombrarlos para no olvidarnos de nosotros mismos. No sé por qué les causa miedo o vergüenza decir o proclamar como sus maestros a los seres más brillantes y atrevidos que haya podido dar la humanidad, los “grandes” nombres de seres que curiosamente algún día estuvieron vivos y que por ello, se hermanan en todo con nosotros. No sé admirar ni alabar a nadie sólo por considerarlos lejanos a mi mano. Todo aquello que toco es para mí cercano. En mis sueños toco a Van Gogh, y por ello, me es cercano. Claro, entre otros muchos, pero eso ya sería demasiada presunción. (Risas).



Tanya Cosío
San Cristóbal de las Casas, 2011
Chiapas, México

Entre la poesía y la santidad





Es extraño descubrir cómo a los poetas en esta época les causa tanto miedo el pensar en ser pequeños dioses, creadores, hacedores, y su insistencia en que su tarea es humilde como la tarea del artesano. Si es verdad que Dios nos creó a partir del barro entonces él, humilde artesano, nos envía o nos permite tener contacto a través de la poesía con el  arte creacional que en Él vive. Por otra parte, a la par de estar lejos de ser pequeños dioses, quieren a través de la poesía alcanzar a Dios, lo cual significa que no niegan su existencia. No sé si este alejamiento inició cuando Nietzche mató a Dios y lentamente fue perneando las vivencias y disciplinas humanas quizá casi sin percibir en el caso de los poetas hasta que llegó la desacralización y de pronto ya eran seres indefensos que no podían ser enviados por alguien que no existía. Por otra parte, insisto en la cercanía que los poetas aún desean con ese Dios re encontrado y más lejos que nunca porque los poetas ya no son sus enviados sino sus buscadores.

Hay una digresión en el poeta José Kozer que me permite basarme en él para pretender sustentar lo que estoy diciendo:

“Estamos aquí para disolver lo épico, lo mayestático, la prepotencia del oficio, la idea del Poeta y de éste como pequeño dios creador, como mano derecha de una Musa o Divinidad, y la creencia en el Genio, el don Superior, etc. Estamos aquí para hacer lo mismo que hace el artesano: vasija de barro”

 y a su vez también nos dice:

 “Sólo puedo decir, casi exclamar, chillar, que eso es lo que más deseo; es decir, que deseo que cada poema que he escrito, o al menos algunos de los poemas que he escrito, sean “revelación” en carne visible y viva de la Presencia Divina, de ese El Sadday (Dios de la Altura, de la Montaña; y por igual, Dios omnipotente).
                                                                                                   
¿Estaremos ante un cambio del deseo del poeta? En donde ya no es más el enviado de Dios para adorar la Palabra y rendirle tributo y sacrificio sino que ahora ¿el poeta no se conforma y desea aspirar a Santo? Y en estas dos premisas la mayoría de los poetas coinciden; pero sería atinado preguntarles… ¿o tendrán ocasión de vislumbrar lo que plantean?
¿Es que la revelación en Moisés, Santa Teresa o San Juan no es una manifestación en la cual no se niega la presencia de Dios, sino que se fortifica?
¿Y entonces no es Dios quien determina, en toda su grandeza de “Dios Omnipotente” quiénes pueden ser “sus” enviados para unir sílabas y concebir La Palabra?

Entonces, por qué causa tanta expectación y enojo el pensar o decir que el poeta es épico, cuando él quisiera estar cerca de Él y Él a su vez es épico, ya que es heroico ser “Dios de la Altura y de la Montaña”.


Largo quizá será el camino para volver a estrechar los lazos que unen (¿unían?) a Dios con los pequeños creadores épicos. Largo y confío que seguro, porque imagino más difícil andar por un camino que pretende cubrirse de Santos que de pequeños dioses creadores: humildes manos de escribas destinados.




Tanya Cosío
México, 2010