domingo, 1 de mayo de 2011

Hay ghettos que no son visibles... el amor es la mejor respuesta

En una ciudad como esta, con tanta inmigración, emigración, población flotante, cerca de la frontera sur, que pronto estará entre los "pueblos mágicos" cuna del 94, lugar donde por fin se peleó por los derechos indígenas, es extraño recorrer las calles "abiertas" pero que en sí mismas son "ghettos" unos a otros se miran desconfiados... los extranjeros por ser extranjeros, los nacionales por ser nacionales, los indìgenas por ser indìgenas, los chiapanecos por ser chiapanecos, y los coletos, pues por ser coletos... ja,jaaaaa!!! increíble.. si en un espacio tan pequeño podemos ver la incomunicación humana... en todo el mundo en general... ah... y "los libres" contra los que "no son libres" y los "revolucionarios" en contra del gobierno, zapatistas, pro zapatistas, anti zapatistas... y a final de cuentas, todos seres humanos con diferentes rostros tipos de piel lenguas o formas de percibir el mundo. Hasta hay lugares que únicamente son visitados por los "de acá" y hay otros lugares que únicamente son visitados por los de "allá" que pueden ser de cualquier lugar. Me imagino que debió resultar difícil verse invadidos por tantos pensamientos y visiones. Y para los que vienen de fuera es muy fácil juzgar y para los que están aquí también. Unos a otros enjuiciándose. Hay algunos espacios donde respiran a gusto y es justo donde están "los que son como ellos" se buscan, se rastrean, se encuentran y difícilmente permiten a otros que entren. Musulmanes, católicos, carismáticos, evangelistas, judíos, ateos, cristianos, testigos de Jehová, budistas, en fin. Y entre todos no terminan de ponerse de acuerdo. A veces, cierro los ojos e imagino que todos se sientan a una gran mesa y departen... sé que es mi imaginación tan solo. Pero prefiero ver imágenes en mi cabeza que las que tendría que ver en la televisión o en los periódicos. De pronto veo los andadores, la gente que llega, la gente que se va, y recorre estas piedras, estos cielos grabados por los ancestros en los textiles, y me pregunto cómo deben, cómo deberían de ser las "nuevas revoluciones" cómo entender lo otro, a los otros. Y recuerdo mis sueños de niña, donde todo se enredaba, eran madejas y madejas tremendas que flotaban en el universo, y yo pretendía desenredarlas. Así en ocasiones miro todos estos rostros todas estas manos todas estas palabras en tantas lenguas, miro los fonemas que nos describían los antiguos mayas. Y creo que todo debe desaparecer para que pueda seguir existiendo. Entonces me anulo y me convierto sólo en testigo, o me hundo en lo cotidiano y me arrastro entre las piedras para escucharlo todo saberlo todo lamerlo todo. Busco respuestas. Miro quieta a Abel y descubro entre sus ojos todas las respuestas: sí es posible amar al otro


.http://youtu.be/ZBCz7sLEDeU

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