lunes, 3 de febrero de 2014

Carmen Mondragón o Nahui Olin retorna al punto de partida




Mi nombre es como el de todas las cosas: sin principio ni fin, y sin embargo sin aislarme de la totalidad por mi evolución distinta en ese conjunto infinito, las palabras más cercanas a nombrarme son NAHUI-OLIN. Nombre cosmogónico, la fuerza, el poder de movimiento que irradian luz, vida y fuerza. En azteca, el poder que tiene el sol de mover el conjunto que abarca su sistema, pero, sin embargo hace siglos que existe mi substancia sin nombre alguno va evolucionando y hace siglos y ahora mismo que no tengo nombre y voy marchando sin descanso alguno en un tiempo sin fin y soy en una faz distinta el sin principio ni fin de todas las cosas.
Carmen Mondragón

La primera vez que escuché hablar de Carmen Mondragón, fue cuando estudiaba teatro y asistí a una reunión de los que entonces eran mis compañeros y un chico que me parecía un tanto alocado me dijo: “te pareces a Nahui Olin” y quienes estaban allí asintieron. Para mí esto no significó insulto o alabanza. Me quedé disparatada, como era, pensando en que yo siempre me parecía a alguien o alguien a mí. Sólo pensé: “Qué poco original soy”  en otra ocasión ya me habían dicho que me parecía a “Mariana” el personaje de la novela autobiográfica “Testimonios sobre Mariana” de Elena Garro y tampoco conocía a Elena cuando me lo dijeron. Así que algo muy bueno descubrí después de cada comparación. Me puse a investigar a Nahui, buscar una fotografía… y al verla era absurdo pensar que me parecía a ella. Con esos ojos tan hermosos y tan verdes. Antes comprobé que tampoco me parecía físicamente a Garro. Así que probablemente los demás veían en mí una locura extraña, o quizá un toque de olvido. Algo me insinuaba el destino con cada comparación y poco a poco lo desentrañaba. Decidí que no quería ser como ellas. No quería terminar mis días sin creer en nadie.
Con sorpresa descubrí que estuvo casada con Manuel Rodríguez Lozano, un pintor al que siempre admiré. Tal parece que Carmen en cierto momento descubrió que Rodríguez era un homosexual reprimido que soltó amarras al estar en Europa. Se había casado con ella por ” las apariencias” y habían tenido un hijo. Al cual, dicen, ella ahogó cuando era muy pequeño. Quizá allí detonó su piedra de locura. Siendo como era hija de un general, debe haber sido mucho lo que peleó para convertirse en la mujer que fue. Nunca le permitieron divorciarse de Manuel. Carmen al final de sus días vagaba por el centro de la Ciudad de México y decía que era la dueña del sol.



Carmen Mondragón nació en la Ciudad de México en 1893. Gran parte de su formación la vivió en Francia. Por órdenes de Porfirio Díaz su padre radicó por un tiempo en Europa. Carmen nació del sol y llegó para iluminar una época oscura. Ahora vemos como un tiempo muy luminoso el muralismo, como unos años llenos de talentos y mujeres provocadoras: Frida Kahlo, Tina Modotti, Guadalupe Marín, María Izquierdo, Antonieta Rivas Mercado, entre otras. Pero si la sociedad actual aún es absurdamente machista, el sólo imaginar cómo fue para ellas me estremece. Quizá por eso tanto Frida como Nahui crearon un sin número de autorretratos. No era posible conocerse en medio de tanto oscurantismo. A las mujeres que tienen diversos amantes y se desnudan para posar en fotos o pinturas las llaman locas, putas, zorras, exhibicionistas. Tal parece que no se puede romper con los atavismos eternos y se les debe conceder el título de loca a las mujeres que van en contra de lo estipulado. Lo cual es absurdo. Como si no pudiera existir la posibilidad de ser mujeres y personas. Sólo mujeres y putas o mujeres y locas. Tal parece que las costumbres se han vuelto livianas pero la lengua de las sociedades sigue siendo viperina. A Carmen se le atribuyen innumerables amoríos entre los que destaca puntualmente el que vivió con el pintor y escritor Gerardo Murillo a quien Leopoldo Lugones bautizó como Dr. “Atl” (agua). Murillo, a su vez, nombró por primera vez a Mondragón como Nahui Ollin.




Según cuentan algunos estudiosos de las culturas prehispánicas el símbolo “ollin” fue el último de los soles cosmogónicos que vivieron los antiguos mexicanos llamado “nahui ollin” y su representación más detallada se encuentra en la piedra del sol. También dicen cosas como esta:
“La palabra ollin, nombre del decimoséptimo signo de los días, abarca todos los sentidos de la noción de movimiento o movimiento perpetuo traducible también por “terremoto” o “temblor”. En su etimología muestra que en un sentido primario el moverse se concibe en relación a los movimientos de la tierra y a lo humano. La raíz ol de la que se deriva ollin, está también contenida en las voces nahuas correspondientes a “pelota” y “hule”, por lo que ollin expresa ya siempre el sentido de “moverse en redondo”, acción en la que el objeto retorna al punto de partida. (un ciclo)”.
Carmen firmaba “Olin” lo cual aparentemente no significa nada, puesto que el símbolo es “Ollin”. Pero ella siempre vivió con el significado de las cosas y no con los nombres que se eligieron para denominarlas. Olin es el eterno movimiento, el temblor que retorna, el volcán en eterna erupción.
Murillo estudió vulcanología. Es reconocido como paisajista y fueron los volcanes uno de sus principales temas a pintar. En Mondragón reconoció la fuerza que los volcanes pueden manifestar a través de lo humano y se entrelazaron a través de los cuerpos con la fuerza que estos elementos poseen. A veces el fuego pretendía acabar con todo, y el agua terminó por inundarlos.
La pintura de Mondragón fue clasificada como “naif” y su obra poética no es muy conocida. Así que algunos dicen que sólo fue “una mujer sensual y atrevida que se desnudó”. Carmen no sólo rompió con lo establecido sino que conectó con su ser interno y le permitió fluir. Amó, detestó, vivió relaciones tormentosas como la que tuvo con el “Dr. Atl”. Se dice que cuando vivieron en el ex convento de La Merced Nahui armó escándalos terribles por celos. La posesión únicamente se entiende cuando es masculina. Cuando es una fémina la que se atreve a ser dueña del cuerpo con el cual experimenta placer, es una desenfrenada que no entiende de libertades. A Olin era imposible contenerla. En las fotografías para las que posó podemos admirar su cuerpo lumínico y sus ojos de lámpara aguzada. Se desdobla. Podemos mirarla mientras ella nos ve. Al final de su romance, Carmen le escribe a Murillo:



“Odio a los cobardes como tú porque yo soy franca, sincera, brutal como to
do lo que es grande, como todo lo que es único”
Y esa mujer única y grande tendría su declive al encontrarse con el hombre que nombran como su último amante conocido, el capitán de barco Eugenio Agacino y Martínez, que tal parece murió en el mar. Por fin se ahogaba Carmen Mondragón. A los diez años, escribió:
“Soy un ser incomprendido que se ahoga en el volcán de pasiones, de creaciones que no pueden contenerse en mi seno, y por eso estoy destinada a morir de amor, del único amor para el cual mi alma fue creada a soportar y para el que debo ser la vestal más fiel en mi templo sagrado de amor. ¿Pero qué es lo que digo? Soy dichosa y no lo soy: ¿Por qué no lo soy? No soy feliz porque la vida no ha sido hecha para mí, porque soy una llama devorada por sí misma que nada puede apagarla, porque no he vivido con libertad la vida privándome de los derechos a saborear los placeres, siendo destinada a ser vendida, como las esclavas en otros tiempos, a un marido. Protesto, a pesar de mi edad, por quien está bajo la tutela de los padres.
—Pero ¿para qué ser tan comprensiva, tanto, si se me obliga a vivir primero bajo la tutela rigurosa de mis padres y luego bajo la de un marido? Así, la mujer se convierte en un problema social bien resuelto para la conveniencia de los gobiernos y de las costumbres.
—¿Por qué la libertad o la ilusión fueron creadas para cualquier hombre o ser viviente y pensante? Si yo no tengo derecho a ellas, ¿por qué he sido creada consciente de lo que me pertenece?”






Después de la muerte de Agacino comenzó a vagar. Fue maestra de dibujo en una escuela primaria, murmuran que se prostituyó y que era “el fantasma del Correo Mayor”. Vivió hasta sus últimos años en una casa vieja que le heredaron. Cuentan que sus cobijas estaban conformadas con las pieles de sus gatos muertos. Cual Penélope las cosía. Esperando, quizá, que retornara Eugenio… o sus gatos. Seguramente seguía conversando con ellos al dormir.
Olin publicó cinco libros (tres poemarios, un ensayo de carácter filosófico y un libro de apuntes y reflexiones científicas), fue caricaturista y pintora. En el 2012 apareció un libro donde compilan su obra: “Nahui Olin. Sin principio ni fin”. La autora, Patricia Rosas Lopátegui (curiosamente también publicó un libro sobre Elena Garro) nos dice: “una de las escritoras y artistas más importantes de la vanguardia mexicana, quien rompió con los parámetros patriarcales, artísticos y literarios en los años 20 y 30, dejándonos una amplia y brillante producción poética, prosística, epistolar, pictórica y fotográfica, esta última como modelo de por lo menos, dos de los fotógrafos más relevantes de su época: el estadunidense Edward Weston y el mexicano Antonio Garduño”. Aún no he leído los libros publicados por Lopátegui pero las coincidencias me harán leerlos.
Carmen Mondragón murió en la Ciudad de México a los 84 años en el año 1978. Es una de las artistas más interesantes de México puesto que en un país en el que las apariencias son lo fundamental y el engaño es lo cotidiano, sorprende al ser tan brutal describiendo a las mujeres:
“BAJO LA MORTAJA DE NIEVE DUERME LA IZTATZIHUATL EN SU INERCIA DE MUERTE”
Bajo la mortaja de leyes humanas, duerme la masa mundial de mujeres, en silencio eterno, en inercia de muerte, y bajo la mortaja de nieve
son la Iztatzihuatl,
en su belleza impasible,
en su masa enorme,
en su boca sellada
por nieves perpetuas,
por leyes humanas.
Mas dentro de la enorme mole, que aparentemente duerme, y sólo belleza revela a los ojos humanos, existe una fuerza dinámica que acumula de instante en instante una potencia tremenda de rebeldías, que pondrán en actividad su alma encerrada, en nieves perpetuas, en leyes humanas de feroz tiranía. —Y la mortaja fría de la Iztatzihuatl se tornará en los atardeceres en manto teñido de sangre roja, en grito intenso de libertad, pues bajo frío y cruel aprisionamiento ahogaron su voz; pero su espíritu de independiente fuerza, no conoce leyes, ni admite que puedan existir para regirlo o sujetarlo bajo la mortaja de nieve en que duerme la Iztatzihuatl en su inercia de muerte, en sus nieves perpetuas.
Nahui Olin era visionaria. Sabía, al igual que Rimbaud, que las mujeres acumularían rebeldías que las harían estallar. Arthur nos dice en su segunda carta del vidente:
Cuando se rompa la infinita servidumbre de la mujer, cuando viva por ella y para ella, cuando el hombre, — hasta ahora abominable, — le haya dado la remisión, ¡también ella será poeta! ¡La mujer hará sus hallazgos en lo desconocido!. 
Rimbaud moría (1891) y Carmen nacía (1893). Mondragón se adelantó a su época. Tenía que ser Ollin para moverse en redondo y llegar hasta el ciclo que ahora cierra mientras se abre.
Carmen Mondragón poseía una sabiduría natural:
“Es el colmo de la impotencia humana aislar las cosas y ponerles un número, un nombre cuando siempre has existido sin saber ellas mismas cómo se llaman, porque no hay número, no hay nombre que pueda contar, llamar el infinito, el cosmos, pero son los humanos siempre mediocres exploradores de ellos mismos que saben que los elementos, las fuerzas, las cosas, los seres y ellos mismos existían y existirán en la terrible totalidad sin nombre, sin número. ¿Acaso el mundo, la tierra dejaba de existir, los seres de vivir sin medidas, nombres o leyes? No, todo en el fondo es y será siempre lo que fue lo que es en evolución continua. Qué me importan las leyes, la sociedad, si dentro de mí hay un reino donde yo sola soy y por más que hicieran, nunca llegarían a imponer un tráfico en mi reino y sólo superficialmente y eventualmente, tendré que traficar entre los imbéciles gobiernos como quien compra un boleto de camión para transitar en mi período de transición. Todo siempre ha existido sin nombre conocido o desconocido, sin estar numerado en un archivo y nada puede interrumpir esa evolución”.
Y cuánta razón tenía. Nahui Olin evoluciona en las postreras generaciones y entre cada mujer que se sabe infinita.


Tanya Cosío
Guadalajara, Jalisco, México.
Septiembre del 2013.

sábado, 6 de julio de 2013

JA.

La mayoría de los poetas tienen prisa: por ser antologados, por ser invitados, porque los lean... porque los aplaudan... por autonombrarse entre ellos y sus amigos como los que llegaron a cambiar la poesía al mundo... 

Yo no... yo recuerdo aquello que dijo Carlos Edmundo de Ory, algo así como: me estremece pensar que soy un genio... y nadie lo sabe.

JA!

viernes, 21 de junio de 2013

Concha Urquiza:  un espíritu luminoso en la poesía mexicana





"Aquella que toma junto a alguien". Concepción. Tomó la muerte junto con el mar y un seminarista. Toma junto a Dios.

María Concepción Urquiza del Valle nació en Morelia, Michoacán, México. El 26 de diciembre de 1910. Justo un mes después de que la Revolución Mexicana iniciara. Esto no es casualidad. Las revoluciones se dan en todos los ámbitos. Sólo que en el caso de los poetas no es usual rastrear los sucesos que determinan la época que los hará nacer. Se dice que su obra no es muy conocida debido a que nunca se interesó por publicar un libro ni llevar a cabo una recopilación. Solía escribir sus poemas en servilletas, y regalarlos (algunas de esas servilletas ahora son los originales de sus poemas). Estuvo muy cerca de Los estridentistas, que fueron una de las pocas vanguardias literarias de México.  Publicó a los once años de edad en La Revista de Yucatán el poema "PARA TU AMADA".



                    PARA TU AMADA

Abre la blanca página de tu alma
 mi niño rubio del amor de plata,
y aprisiona el meneo de la palma
y los arrullos de la serenata.

            Con la flecha sagrada y palpitante
que amor clavó en tu dulce corazón,
la pluma harás, para escribir amante,
una estrofa que cante tu pasión.

            Como tinta tu roja sangre toma,
por cantar a tu linda castellana
y dale el corazón de una paloma,
quedando quieto al pié de su ventana.                     
                                              
                                                                     México, diciembre de 1921


Es personaje de diversas novelas y poemas. Aparece en Los detectives salvajes de Roberto Bolaño como Cesárea Tinajero. Su paso por los círculos intelectuales es claro. En México los escritores están acostumbrados a cofradías o grupúsculos literarios donde se sustentan y aplauden los unos a los otros. Concha se negó a formar parte de estos sillones con espejos múltiples. No fue marginal, fue inteligente. Una mujer que en algún momento causó escozor por ser un poco como decían en tiempos de Stalin sobre Ajmátova: "una especie de monja o prostituta". "Más bien, tanto una prostituta como una monja, que mezcla la fornicación con la oración". ¿Es que hay otra forma de orar a Dios que no sea a través de la carne? Si Dios inventó ese placer, fue para obtener nuestra adoración.

Su búsqueda es tan desesperada que podemos encontrarla militando en el partido comunista, en la anarquía, o pretendiendo convertirse en monja. Fue postulante en un convento de las Hijas del Espíritu Santo pero le pareció demasiada pureza o vileza y decidió convertirse en maestra de lógica e historia. Se dice también que algunos de sus poemas los escribió enamorada de una mujer. Ser una mujer como Concha en aquel tiempo debe haber sido sumamente difícil. Seguramente por más que intentaba encontrar cuanto deseaba era imposible hacerlo de una forma libre sin ser perpetuamente vigilada por una sociedad enferma. Se "reconvirtió" al catolicismo sin cumplir con la hipocresía de la doble moral. A su amigo José Cardona le escribe:  "Esto es ya reincidencia, he sido perdonada dos veces, y una tercera he vuelto a caer, cometiendo todos los pecados [llevar] a Cristo a una taberna, [besar] lascivamente a una criatura con los ojos clavados en Él.







Padeció la elección del ser real por encima de cualquier preferencia política o religiosa. Sufrió diversos cuestionamientos externos e internos. Coincido con quienes sostienen que su muerte fue un pacto suicida. Debido a que fue en el mar no quedó clara su renuncia a la vida terrena. Creo que ella y "su amigo" se enamoraron y decidieron partir juntos. Cansados de buscar, al fin se habían encontrado. Y ella, cansada de este ir y venir entre la tierra y el espíritu, entre la carne que se puede tocar y la que sólo se imagina,  se ahogaba. Por lo que decidió ahogarse literalmente.


Nostalgia de lo presente

Suspiro por las cosas presentísimas,
y no por las que están en lontananza:
por tu amor que me cerca,
tu vida que me abraza,
por la escondida esencia
que por todos mis átomos me embriaga.

Suspiro por el fuego que secreta-
mente consume mi alma,
por la sutil presencia
que el hondo abismo de mi ser alcanza,
sin que fuerza del cielo ni la tierra
pudiesen disiparla.

Nostalgia de lo más presente..., angustia
de no poder captar la luz cercana;
inmenso anhelo del abrazo mismo
que ya va taladrando las entrañas.

¡Oh miserable angustia de buscar lo presente
y morirse de sed mientras los labios
tocan la faz del agua!

Amor, la tierra dulce
ya me va pareciendo tan liviana,
que se desprende de los ojos mudos
desnuda de color y resonancia,
y no encuentra el sentido
línea donde posarse la mirada...
La tierra, amor, la tierra
se ha tornado hace mucho tan liviana,
que sola se desprende de los ojos
hacia un tedioso abismo en la distancia.

Ya los cambiantes lagos de mi pueblo,
las ágiles montañas,
los gloriosos crepúsculos ardientes,
la música olvidada,
el arrullo de aquellos senderillos,
no tienen resonancia,
ni hay dulce faz sobre la faz del mundo
que haga temblar el alma de mi alma.

Una sola presencia es la que anhelo,
y la poseo toda, enmimismada;
un solo amor, y es mío;
un abrazo, y en él estoy atada!
Y en el sentido frío
y el corazón de hielo, se dilata
un mundo desprovisto de sentido,
de luz, color y forma...; y en el alma,
otro desierto helado
donde estás tú..., bajo mi vida exhausta,
que sostienes y alientas,
que iluminas y abrazas,
y angustias con anhelos imposibles,
y que no te conoce... y que te ama!

Erongarícuaro, 9 de diciembre, 1941







Sabemos que Urquiza muere el 20 de junio de 1945 en la playa del El Estero de Punta Banda en Ensenada, Baja California, México. Con un "amigo" que era seminarista. Se dice que él intentó salvarla y al hacerlo, se ahogó con ella. Que probablemente un remolino o un fuerte oleaje acabó con ambos. ¿Cómo salvar a un alma perseguida por el deseo de comprender el mundo terreno y espiritual al unísono? Concepción bebía en el mismo vaso de vino la sangre de Cristo y el deseo de Baco. "Por su pasión los conoceréis". Así que por la trayectoria que hasta ese momento había llevado Urquiza,  parece un pacto poético mortal. ¿O fue Dios quien se cansó de sus arrebatos místicos y quiso tomarla? ¿y el seminarista? ¿no era mejor llevarse sólo a Concha?. Hay quienes sostienen la hipótesis de que ella murió como la mística que era, a los 35 años, cerca de la edad de Cristo. Mozart también dejó la tierra a esa edad. Quienes buscan tan desesperadamente sin definirse entre la carne o el espíritu, suelen terminar en circunstancias trágicas. Una de las pocas poetas místicas que hemos tenido en México. Un personaje oscuro debido a la poca información con la que contamos. Un espíritu luminoso que recorrió las calles de este país hasta revolucionarlo. Un año después de la muerte de Urquiza, su amigo, el poeta católico Gabriel Méndez Plancarte, publicó una selección de su obra que llamó: Obras, poemas y prosas. Y dejó fuera algunos poemas, entre ellos los de adolescencia, que probablemente ante sus ojos adolecían de lo que hoy llaman "la reconversión" a la fe católica de Concha. Nunca podremos comprobar las causas de su muerte, podemos elaborar diversas hipótesis. En cuanto a los sucesos de su vida tampoco sabemos mucho porque en su momento no la consideraban tan importante y eso llenó de huecos su biografía. Ser mujer, poeta y mística en un país tan absolutamente machista tuvo como consecuencia que su obra fuera reconocida casi 50 años después de su muerte. La recopilación de su obra se llevó a cabo en 1990 bajo el título "Un corazón preso". Actualmente, en la Ciudad de México, se está representando la obra "Alucinada" texto que escribió el dramaturgo Víctor Hugo Rascón Banda. La escritora Rosario Castellanos dijo que Concha Urquiza es la heredera indiscutible de Sor Juana. El poeta José Vicente Anaya, a quien quiero y admiro, es un ferviente difusor de la obra y vida de Urquiza. Poco a poco empieza a ocupar el sitio que merece. Al leerla podemos percibir la desesperación de ser libre entre la jaula de un cuerpo.



Una canción de despedida


Adiós, amor que se queda,
dormido y desnudo al viento;
huellas en tus callejones
prolongarán mis ensueños,
huellas adentro del alma
cultivarán tu recuerdo;
adiós, mi tierra de amor,
dormida y desnuda al viento.

Del vasto mundo, del mundo
ya nada tengo ni quiero;
mas guardado en las montañas
hay un rincón de silencio,
una embriaguez a los ojos,
una ansiedad a los pechos,
y una canción a los labios
que me aguarda en todo tiempo.

Y he de tornar y tornar
como el péndulo viajero,
y como torna la niña
cuando se mira al espejo.
Silencio de mis montañas,
Pátzcuaro de doble cielo,
yo he de tornar y tornar
como el péndulo viajero!

19 de diciembre, 1941









Y así ahora torna, para contarnos de sus avatares entre la palabra, la política y la búsqueda de Dios. Vivió en Nueva York (1928-1933) en donde trabajó para el departamento de publicidad de la compañía cinematográfica Metro-Goldwyn-Mayer. Cuentan fue en ese tiempo que elaboró esta frase: "Cuando estoy en los Estados Unidos y oigo ladrar el inglés, me pongo a leer a Shakespeare. Cuando estoy en México y oigo aullar el español, me pongo a leer a Cervantes"


Cuando escuchó aullar y ladrar a las almas de sus contemporáneos, buscó leer entre la carne de Dios.


Tanya Cosío
Guadalajara, Jalisco, México.
Mayo del 2013.


martes, 21 de mayo de 2013

Ser Social?

En una sociedad enferma intentar ser el menos enfermo te hace ver como el verdadero enfermo. Es triste descubrir cómo los seres se alejan de sí mismos y les da miedo o vergüenza o simple flojera el ser quienes son. Todos pretenden ser originales y al mismo tiempo responden a tabuladores vacuos  y formas completamente anacrónicas. La vida virtual se torna LA VIDA y entonces nacen aún más formas de esconderse. A veces me dan ganas de escarbar como un gato en las personas para saber qué hay dentro. Arrancar todas las capas que les recubren para poder conversar, establecer una verdadera relación. Esto del no ser y el parecer es la obsesión humana más despreciable. Decir en voz alta lo que uno piensa es casi "un pecado" o una falta de respeto profundísima. No ser lo que esperaban, querían, deseaban o imaginaban es fallarle a toda la comunidad. No hacer cuanto creen que se debe hacer te convierte en "antisocial". Para cada circunstancia de la vida hay una forma pre-establecida en la que debes encajar. Sino es así, estás equivocado, y no quieres ver al mundo tal cual es sino que te lo inventas. Ja! pocos ojos se atreven a ver al "mundo tal cual es" y no son precisamente los de las sociedades. Hay ojos por la vida rondando rodando recogiendo imágenes que luego transfieren al papel, al lienzo, al escenario. Otros mundos nos habitan y hay quienes no se atreven a ver ni siquiera aquello que ronda su cabecera. Si sólo es cuestión de querer ver. Lo demás, es circunstancial.

jueves, 14 de febrero de 2013

Equilibrio, Lejanía, Perpetuidad...

Ahora que llevo un sano tiempo de lejanía con aquello que llaman "el medio literario, teatral" me parece que nunca los conocí... si en aquel momento tenían tan poco sentido sus percepciones y su concepción de lo que debía ser y no el arte, el teatro, la poesía... ahora que de pronto me encuentro con algunos textos o "posturas" me parecen todavía más insostenibles, más vacuos... más pérdida de tiempo aún el verles o leerles... buscar LA VIDA también es algo que he dejado de hacer. Dejar que LA VIDA fluya como es, "a su aire" dirían en España me tiene más alerta a cualquier movimiento o situación terrible, dolorosa o trascendentalmente indescriptible por su belleza o aurora. Me apena el ver cómo"grandes cerebros" un poco como el lamento de Ginsberg... se destruyen entre los tiempos... todos quieren demostrar y denostar algo, para destacar... no sólo por las becas y premios, que son las discusiones cotidianas... sino por "parecer". Me parece que cuidan cada palabra vertida en lo cotidiano, que no para depurarse sino para que sepan que "son artistas, creadores". Y encima se dicen peatones y que el tiempo de que los creadores se creían semidioses quedó atrás. Discusiones y más discusiones sin sentido que entran en los métodos corruptos de este país... es claro que el rubro artístico, cultural, no podía quedar fuera de la podredumbre nacional que infecta a todas las instituciones... acudo hacia un grupo de humanos que se dedican a "pensar", acudo a otros grupos que se dedican a sus oficios o profesiones, acudo a otros que son "artistas" y todos persiguen más o menos lo mismo: el dinero, el reconocimiento, el llamado "éxito" destacar... y algunos critican duramente las sociedades a las que pertenecen sin hacer absolutamente nada por cambiar las palabras con las que se dirigen al mundo... establecer un diálogo con los árboles es más sano, y puedes ser juzgado por hablar con las piedras, o por preferir hablar con el mar o las gaviotas que con los hombres... por supuesto que existen seres excepcionales, que laten al unísono de las flores, pero en general no son ellos quienes se dedican al arte o a la "creación" puesto que no necesitan de esos acicates para trascender... quisiera ser tan sabia como ellos, pero todavía me restan inquietudes en cuanto a la Poesía, al Teatro, al Arte, al Pensamiento, y desafortunadamente no puedo sustraerme para únicamente VIVIR... no hay fórmulas, ya lo sé, pero debe haber alguna forma de conjuntarlo todo para lograr el equilibrio del hombre de da Vinci...










domingo, 3 de febrero de 2013

ANTES QUE SER HOMBRE O MUJER SE ES POETA. Y DESPUÉS DE SER POETA, SÉ ES DIOS.

sábado, 5 de enero de 2013

La brizna de hierba te recuerda la eternidad

A veces unas ganas endiabladas de morirse. De dejar todo, de pelear o de continuar con la condena y la felicidad de estar vivos. De pensar que fuimos hechos de huesos para que esos huesos se desbarataran. Ser un cúmulo de vísceras y encantos que se perfilan para la tumba. A veces azotar a todo lo que te rodea por su perversa necesidad de que te hundas, te des por vencido, descubras que naciste para eso: para morir. Llenarte de lugares comunes, patear las verdades absolutas de los "grandes" de los que en su momento ocupan los titulares y se llevan los laudos. De los que todo lo hacen bien, hasta vivir. Cuando uno ha sido la piedra donde se tropieza, el cordel, la equivocación máxima de la humanidad y se ha arrastrado por pasillos violentos de la oscuridad más nata, de la rebeldía más pura y más decantada entonces dan ganas de asesinarlo todo en derredor. Concluir con la tarea de exploración humana y dejarse llevar por los hilos aéreos de la eternidad. Y con unas ganas endemoniadas de vivir, así sea como personaje de Dostoyevsky, te aferras a lo VIVO y vives porque así debe ser y tienes que ser una forma más de VIDA que mostrarle al mundo y acariciar hasta a los animales más ferozmente humanos y cantar bajo un cielo tibio cuajado de estrellas que te recuerdan la belleza del continuar con todos los sentidos para mirar lo que bajo sobre y entre planetas labora. La necesidad imperiosa de contarlo cantarlo todo, hasta la más frágil ala del más minúsculo insecto que pueda barruntar entre la tierra. Y sabes que todo lo comprendes, que todo lo has sabido por anticipado pero que vivir era un presagio al que no podías renunciar. Y te abrazas en todas las dimensiones en las que estás por nacer, en las que has crecido y donde has muerto. Todo es un nudo irresuelto, todo es un principio y fin del que no te puedes desanudar y tus impulsos primarios o cultivados ya no existen has desaparecido bajo el influjo del peso humano que se conforma en existencia y te miras a los ojos por primera vez como si hubieras dejado de existir. Pero existes. Y te miras. Contemplas tus manos enredadas entre los hilos del destino. Y te conviertes en la que eras la que fuiste la que serás la que nunca has sido y nadie te puede ver porque nadie sabe de los cambios del alma y de su repicar eterno. Ante la vacuidad, decides ser quien coloque una nueva piedra un nuevo telescopio bajo el cual, pueda mirarse LA VIDA.