miércoles, 7 de septiembre de 2011

MÉXICO, LIPOVETSKY, Y LA MUJER. PUBLICADO EN RED DOOR MAGAZINE –10TH ISSUE

Los cuerpos desnudos de tres mujeres jóvenes fueron descubiertos el 6 de noviembre de 2001 en un campo de algodón en la periferia de Ciudad Juárez. Una de ellas era menor de edad, tenía las manos atadas en la espalda y había sido degollada.




En un país como el que habito y en el cual la naturaleza me hizo nacer existe una dicotomía a la hora de escribir: es inútil en medio de tanta violencia y el sinfín de muertos o es algo tan vital como respirar. En mi caso es esto último. Pienso todos los días al respecto y trato de encontrar razones para justificar mi existencia en medio de tanto dolor. El otro día soñé que le pedía a un chofer de autobús que me bajara en la calle Democracia y Justicia. Varias personas se me acercaban y me decían: “esas calles nunca cruzan”. Al despertar decidí no fingir que nada sucedía sino saber que absolutamente todo estaba sucediendo y que es momento de que más seres humanos comprendamos “algo” qué es ese ¿algo? Aún no lo descubro. Entonces me puse a buscar razones para entender por qué México actualmente vive inmerso en la desgracia. Y una de las razones que encontré fue la misoginia. Entonces acudí al libro de Lipovetsky: “La tercera mujer”  y lo comprobé. Mientras la equidad de género no se convierta en una realidad no podremos revertir la situación actual de la nación. En nuestro país ni siquiera habita aún la tercera mujer. Eso sí, somos del tercer mundo. Aunque recientemente parecemos del séptimo círculo del infierno. Tanta impunidad y recreación de las muertes es aterradora. Recientemente en una comunidad de Oaxaca tres mujeres se postularon a puestos políticos y ganaron. Entonces un maestro convocó a reunión para tomar la decisión de quemarlas vivas: “para que aprendieran que una mujer no puede mandar y que entendieran de una vez por todas que las mujeres no existen”. Y con lujo de violencia las encerraron para asesinarlas. Afortunadamente la comunidad las pudo liberar. Y recuerdo de nuevo a Lipovetsky diciendo que para las mujeres aún es muy difícil acceder a la política. Y esto aquí se aplica con creces puesto que las mujeres están acostumbradas a  proteger y no quieren mandar más allá de sus casas. Tanta mutilación externa ha provocado que se mutilen a nivel interno. Lipovetsky nos cuenta:


“Ya en el siglo pasado, las representaciones de la mujer se ordenaban principalmente en torno a la oposición de dos grandes estereotipos clásicos: la belleza y la lujuria, el ángel y el demonio, la belleza virginal y la belleza destructora. Venus castas de Cabanel o de Bouguereau por un lado, Eva venenosas de Stuck o de Felicien Rops por otro. Esta bipolaridad antinómica de los tipos femeninos sólo perdió su  carácter capital a partir del segundo tercio del siglo XX”.

Pues bien, en lo que concierne a las mujeres, en este país aún no emergemos al siglo XX. Continuamos inmersos entre los estereotipos clásicos. Y los asesinatos de mujeres nos lo comprueban. En Ciudad Juárez desde hace más de 18 años se llevan a cabo rituales macabros contra niñas y mujeres. Es justo en ese momento donde inicia el impune derramamiento de sangre. Pero a nadie o a casi nadie le importaban puesto que eran “mujeres” y aquí “a cada hombre le tocan como siete mujeres” así que probablemente pensaban que se quedaban sin dos, pero tenían otras cinco. Cuando empezaron a asesinar por igual a hombres y mujeres, entonces todos se preocuparon. Claro que ahora es en muchos estados del país y son crímenes igual de atroces, pero en mayor número. Afortunadamente la población se moviliza. Lo que podrá generar un cambio real es crear una verdadera cultura de la igualdad de género. En un país en que las mujeres siguen siendo putas, zorras o madres, santas. No es posible generar una cultura en contra de la No Violencia. Próximamente se llevarán a cabo las elecciones presidenciales en México y no hay absolutamente ninguna mujer que pueda postularse para dicho cargo. Puesto que todas se conforman con mantenerse a la sombra. Y entonces de nuevo recurro a Lipovetsky y recuerdo que habla de otros países y formas que existen en los lugares que son denominados como “primer mundo” y a pesar de ello sigue siendo injusto el trato que reciben las mujeres en estos sitios. Y me pregunto por qué el mundo de las ideas no es sólo uno y habitable también en lo externo. Pero vuelvo a pensar en este país que nos tiene atenazados y sin perspectivas como si se hubiera convertido en un gran lodazal imposible de limpiar. Para empezar por algún punto, deberíamos revertir el lenguaje y el trato hacia lo femenino. En nuestro país la mujer todavía no vive “el día después de la mujer  de su casa”. A pesar de salir a trabajar, la mujer continúa siendo juzgada, vive con sentimientos de culpa bajo la condena de las obligaciones con la familia, el marido o los hijos, y sigue juzgándose entre sí.


Gilles también nos habla de que antiguamente los hombres eran hostiles al trabajo debido a que se asociaba el salir de las mujeres a la calle con “la sombra de la prostitución”…”Precisamente, a medida que la libertad sexual femenina dejaba de ser un signo de inmoralidad, la actividad profesional de la mujer se benefició de juicios mucho más benévolos. El reconocimiento social del trabajo femenino y el liberalismo sexual corren parejos. Si el “derecho” al trabajo de las mujeres se impuso mucho más tarde que los derechos políticos, ello se debe fundamentalmente al miedo tradicional que inspira la libertad femenina, la sexual en  particular, a la negativa por parte de los hombres a reconocer la autonomía femenina en las esferas “sensibles”  de la vida material y sexual, a su voluntad de controlar el cuerpo femenino y de perpetuar el principio de la subordinación del sexo débil al sexo fuerte”.

Quizá sea tiempo de emerger al siglo XX en cuanto a concepciones y formas de percibir el mundo. Todos los días y noches me pregunto cómo podemos combatir este miedo que atenaza a la nación. Recientemente se están llevando a cabo marchas y movilizaciones que nunca se habían realizado. Pero considero que mientras los derechos de las mujeres con todo lo que esto implica no sean reconocidos entonces no podremos hablar de otro país. Ni podremos combatir la impunidad y la injusticia que late en cada poro de México. Una de nuestras formas de expresión más conocidas es: “chinga tu madre”. Y ahora todos estamos “chingando a nuestra madre” patria. Hay quienes creen que sólo es cuestión de drogas y legalización. Pero hemos llegado a un grado tal de inequidad y corrupción que tenemos la obligación de construir otro país porque este, ya se acabó. Un país donde las mujeres ocupen los sitios que también les corresponden, un país donde las mujeres puedan acceder a los puestos públicos y no se les impida tomar decisiones. Y sigo pensando cuáles son las directrices, por dónde debemos caminar y me doy cuenta de que también otro grave problema es el racismo, el no reconocernos como mestizos, el odio y menosprecio generalizado hacia “lo indio”. Y creo que mientras no nos reconozcamos como mestizos, nos será imposible crecer como país. Así que este país es un lugar inhabitable si lo sigo pensando. Pero como actualmente habito en las montañas de Chiapas, volteo a ver los cerros que desde aquí puedo mirar, y el cielo tan lleno de verdad y hasta pájaros cantando. Esto me hace pensar que aún tenemos esperanza. Que Lipovetsky es francés y es hombre. Que tenemos las pirámides. Y que yo no sé si “ese algo” que ando buscando tenga que ver con que me identifico con Gilles, con las mujeres, con los hombres, con la esperanza, con las pirámides y con la sangre. Que lo que en este país sucede es sólo un reflejo de lo que acontece en el mundo, de las consecuencias de una imposición imperialista con pretensiones filantrópicas hacia el mundo y los que habitan su superficie. Consecuencias que sangran y hacen sangrar. Consecuencias que matan y hacen matar. Que los países invasores e invadidos siempre han existido y existirán. Que el primer mundo no existe ni podrá existir mientras los hombres y las mujeres no se pongan de acuerdo y se respeten como seres pensantes, sensibles e iguales dentro de sus naturales diferencias. Y que aún así todavía no será el primer mundo porque después esos hombres y mujeres de diferentes tipos de piel usos o costumbres tendrán que ponerse a conversar sobre sus cosmogonías, y tendrán que saberse tan iguales y tan diferentes como los árboles que habitan un bosque. Y sigo pensando, y llego a la conclusión de que debo y quiero seguir escribiendo aunque mis ojos sangren ante las imágenes que le brotan al mundo. Y que la esperanza tan manida y tan saqueada aún existe. Y que el mundo se acabó tal como lo conocíamos y ahora tenemos la obligación de construirlo TAL COMO LO SOÑAMOS. Y que sucede que a veces, me canso de ser mujer.
Tanya Cosío
San Cristóbal de las Casas, Chiapas
México, 2011

ENTRE MARÍA MERCEDES CARRANZA, OBRAS DE ARTE Y POESÍA



PUBLICADO EN RED DOOR MAGAZINE – 9TH ISSUE



para Abel Plascencia Ledezma



Un sueño para María Mercedes Carranza
Si tu sombra es la luz, María Mercedes,
si un ángel colegial va por tu pelo
y se convierte en trenzas donde vuela
como si Dios le hubiera regalado
un árbol, si eres Patria de los sueños
y el rumor de Colombia en tu cabeza
nos señala dos mares y mil ríos,
el alba de la vida está en tus ojos
diciendo cielos donde canta el aire.
Eduardo Cote Lemus


Siempre me ha intrigado la causa por la cual María Mercedes Carranza se suicida justo después de la presentación de un libro de poesía. Esta pregunta me llevó a la declaración que ella hizo en relación al  trabajo que realizaba en la Casa de poesía Silva:


“Durante el 2001 hubo una gran actividad en la Casa de Poesía Silva y yo quería hablar de eso,  hablar una vez más del gran poder de la palabra contra el caos y el horror; de la necesidad de reemplazar las balas por las palabras; de la poesía como intermediaria entre la impotencia y la realidad, entre el miedo y la realidad, entre el fatalismo y la realidad; de la poesía -en fin- como arma para afirmar e imponer la presencia de la vida y del amor: contra la muerte, la vida. Pero es posible que ante nuestra realidad esas no sean más que palabras vanas, mistificadoras de un día a día cada vez más degradado y degradante, de una cotidianidad que cae en el abismo del terror y la injusticia a una velocidad tan excepcional que ha producido cambios radicales en todos los dominios espirituales y sociales del país. Porque si bien es cierto que Colombia, desde el mismísimo día de su nacimiento, ha sufrido la violencia con sus más tenebrosas manifestaciones; si bien es cierto que siempre hemos tenido una clase dirigente por lo general incapaz, irresponsable, estulta, siempre al servicio de sus mezquinos intereses y con frecuencia corrompida; si bien es cierto que la justicia y la distribución de la riqueza han sido históricamente aberrantes a favor de los más poderosos, es clarísimo también que solo dos décadas han bastado para que las dimensiones de nuestra tragedia colectiva, provocada por los anteriores y varios otros factores internos y externos de no menor importancia (como la masiva e impune afición de gringos y europeos a la coca y a la heroína y la indiferencia de sus países frente a la guerra que ellos alimentan), se haya ahondado hasta un punto de no retorno en cuanto a la viabilidad del país como cuerpo social con un destino común. O más claro: ya hoy solo es posible hablar de Colombia como un no-país, porque ha ocurrido una pérdida total de la ética social y de los principios de justicia y de solidaridad que presiden toda vida en comunidad, así como se han destruido los referentes culturales comunes que dan unidad y coherencia a una sociedad. Nuestro territorio geográfico se encuentra escindido en feudos que se disputan la delincuencia común y los distintos grupos armados ilegales: “guerrillas”, paramilitarismo, carteles de la droga y ninguno con un norte ideológico o con propósitos diferentes a lucrarse por medio del crimen y el narcotráfico. ¿Cómo se traduce lo anterior en los términos de la catástrofe que vivimos? Millones de desplazados, miles de secuestrados, millones que viven en la pobreza o en la miseria extrema”.

Esto me conduce hacia otra pregunta: ¿Es que la conciencia en lugar de despojarte de miedos, de ayudarte a vivir entre lo cotidiano, es la punta de lanza para despojarte precisamente de lo que debería ayudarte a entender: LA VIDA? María Mercedes nació en Bogotá, Colombia, el 24 de mayo de 1945. El tiempo que le tocó vivir en Colombia ha sido de los más violentos después de la Invasión española. En un poema se describe así:

POEMA DE LOS HADOS
Soy hija de Benito Mussolini
y de alguna actriz de los años 40
que cantaba la “Giovinezza”.
Hiroshima encendió el cielo
el día de mi nacimiento y a mi cuna
llegaron, Hados implacables,
un hombre con muchas páginas acariciadas
donde yacían versos de amor y de muerte;
la voz furiosa de Pablo Neruda;
bajo su corona de ceniza, Wilde
bello y maldito,
habló del esplendor de la Vida
y de la seducción fatal de la Derrota;
alguien grito “muera la inteligencia”,
pero en ese mismo instante Albert Camus
decía palabras
que eran de acero y de luz;
la Pasión ardía en la frente de Mishima;
una desconocida sombra o máscara,
puso en mi corazón el Paraíso Perdido
y un verso;
“par delicatesse j’ai perdu ma vie”.
Caía la lluvia triste de Vallejo
se apagaba en el viento la llama de Porfirio;
en el aire el furor de las balas
que iban de Cúcuta a Leticia, se cruzaban
con los cañones de “Casablanca”
y las palabras de su canción melancólica:

“El tiempo pasa,
un beso no es más que un beso…”

Así me fue entregado el mundo.
Esas cosas de horror, música y alma
han cifrado mis dìas y mis sueños. 


Y en otro, describe así a su país:


LOS MUROS DE LA PATRIA MÌA

Miré los muros de la patria mía
ojos de piedra, esfinges de oro,
mierda en las rendijas.
País usado por un dios borracho
que delira eternamente
con una puerta que jamás existió.
Allí,
por el desastre ligado
un nudo imposible de dos lenguas
que lamen sin descanso la herida.
De rodillas y con una flor en el ano
alguien en la oscuridad susurra
la turbia mentira del paraíso
Perdido.
El miedo
enroscándose alrededor de una estatua
que finge su hazaña en un parque abandonado.

Los muros de la patria mía
¿cuándo los van a limpiar?

¿Fueron estos muros cubiertos en sangre los que la llevaron a no querer escuchar su propia sangre? El destino me llevó a conocer a Juan Carlos Galeano, el poeta que ella editó y presentó justo el día de su muerte. Le  pregunté si él se imaginaba que María Mercedes se suicidaría poco después de estar con él, y me comentó que no. Y recientemente, el destino una vez más, me llevó a conocer a una bibliotecóloga colombiana y por supuesto, también le pregunté por ella. Sí la conoció, y la describió así: “Era muy bohemia, como todos los artistas”. Y al preguntarle si conocía o imaginaba las razones de su suicidio, me contestó: “Es que en este mundo no hay lugar para las personas inteligentes. Además, era poeta”. Lo cual me llenó de nuevas inquietudes. ¿Son estas razones suficientes para que alguien se suicide? ¿Es verdad que no hay lugar para las personas inteligentes? ¿El entorno se va cerrando y cercena de tal forma a la persona que ya sólo queda el consuelo de desaparecer?. En la misma declaración que ya cité, nos dice: ¿Podemos hablar de paz y de democracia? ¿Podemos hablar de poesía? Lo cierto es que durante el 2001, cerca de medio millón de personas, en su mayoría de los estratos bajos, se beneficiaron de los servicios de la Casa Silva, buscaron la poesía en talleres, congresos, conferencias, recitales, concursos, visitas guiadas, eventos infantiles, publicaciones y exposiciones, promovidas y organizadas por nosotros. Y muchos miles de colombianos en todo el país recordaron el Paraíso Perdido (la existencia de la justicia, de la paz, del amor, de la alegría) en un libro, una obra de teatro, una pintura o en una música. Eso talvez ayuda para algo… talvez.
¿A cuántas personas ayudó María Mercedes? ¿A cuántos editó, a cuántos les dio a conocer por primera vez un libro, alguna obra artística? ¿Cuántos la ayudaron a ella? ¿Qué libro, qué lectura, qué ópera, qué obra de teatro o qué pintura lo hicieron? O es que el artista, el poeta está condenado por sí mismo a ser el que ayuda y el que nunca será ayudado porque es inteligente, porque es sensible… en qué momento LA VIDA SE APARTA DE LA POESÍA o LA POESÍA SE APARTA DE LA VIDA elige algún ente para ser atenazado bajo sus tormentos y bendiciones y después de tragarle las entrañas le asesta el golpe de gracia… ¿por qué el ser conciente implica sufrimiento, agonía, por qué la conciencia es dolor en sí misma? ¿Es que el dolor es estarse pariendo a sí mismo de una manera incesante a través de la creación, de la generación de textos, de obras artísticas? ¿Es que el dar o intentar dar belleza a los demás es una condena que la propia sociedad se encarga de llevar a cabo? No puedo entender que una mujer que habló del poder de la palabra contra el horror y que enarboló a LA VIDA contra LA MUERTE se suicide. ¿Fue la duda? El decir: Tal vez… ¿Fue tal vez el vacilar y el no querer ser muy dura con la realidad de sus contemporáneos?

Tal parece que hay diversas visiones contradictorias alrededor del personaje que fue Carranza, pero sus palabras siguen afirmándose e invitándonos a bailar, por lo menos a mí también me gustaría, como a ella, poder bailar con Ulises:



QUIERO BAILAR CON ULISES

Quiero invitar a bailar a Ulises,
quiero beber con él y que me cuente
de qué color eran los ojos del joven Aquiles.
Quiero que me cante el canto de las sirenas
y me diga de sus noches de insomnio
sobre las aguas del Mediterráneo.
Quiero saber de su complicidad con Circe
en la isla de Ea y de sus extrañas
ceremonias y encantamientos.
Quiero que Ulises me haga el amor
y en la cama me cuente
cómo eran los vestidos de Helena
y si París fue como lo pinta Rubens.
Quiero saber qué vio en el país de los Lotófagos,
de qué color eran las montañas de Eólide.
Quiero que me cuente por qué regresó a Ítaca.

Y poder bailar con ella, y preguntarle, por qué se fue de la VIDA, quién la invitó a bailar con la MUERTE o si fue ella quien la convocó. Pedirle que ya no dude. Y que afirme a LA PALABRA ante todo, y que no es un talvez, sino que es una realidad que cuando hay tiempos como los que a ella le tocaron vivir, como a los que ahora vive MÉXICO, entonces, miles de  personas en todo el país deben recordar el Paraíso Perdido, la existencia de la justicia, de la paz, del amor, de la alegría en un libro, una obra de teatro, una pintura o en una música

Y decirle que eso ayuda para todo. Son pocos los remedios que hemos descubierto los seres humanos para combatir el dolor o para aspirar a conocer un poquito de la belleza y de la infinitud que nos habita.

 María Mercedes Carranza, entre obras de arte, palabras, y poesía, se suicida el 11 de julio del 2003. Su hermano Ramiro había sido secuestrado por las FARC, su padre, Eduardo Carranza, también fue poeta. Pero de nada le sirvió a ella ser poeta. Quizá sirva más la poesía a los otros que a quien la crea. Hasta ahora ha sido así. Quizá las cosas deban cambiar y los propios creadores se enamoren de LA VIDA y de LA RISA de tal forma que su propia creación en lugar de vaciarlos los llene. Son las propias obras quienes deben salvar a sus autores. Puesto que hasta ahora a la sociedad nunca le han importado las personas que crean las obras sino las obras en sí mismas. Quizá tengan razón. Y sea momento de no esperar ayuda de nada ni de nadie sino del arte, las palabras, la poesía y LA VIDA en sí misma. Probablemente sea tiempo de que el Poeta se acuerde más de sí mismo. María nos cuenta:

EL OFICIO DE VESTIRSE

De repente,
cuando despierto en la mañana
me acuerdo de mí,
con sigilo abro los ojos
y procedo a vestirme.
Lo primero es colocarme mi gesto
de persona decente.
En seguida me pongo las buenas
Costumbres, el amor
filial, el decoro, la moral,
la fidelidad conyugal:
para el final dejo los recuerdos.
Lavo con primor
mi cara de buena ciudadana
visto mi tan deteriorada esperanza,
me meto entre la boca las palabras,
cepillo la bondad
y me la pongo de sombrero
y en los ojos
esta mirada tan amable.
Entre el armario selecciono las ideas
que hoy quiero lucir
y sin perder más tiempo
me las meto en la cabeza.
Finalmente
me calzo los zapatos
y echo a andar: entre paso y paso
tarareo esta canción que le canto
a mi hija:
“Si a tu ventana llega
el siglo veinte
trátalo con cariño
que es mi persona”.


El siglo veinte se ha ido y con él hay que olvidar al dolor como acicate para el creador, para el artista, el poeta. Hay que encontrar nuevos impulsos que nos aparten de esa sociedad exaltada por castigar y por enviar a cuantos sea posible al cadalso. Siempre recuerdo esa imagen de un libro de Turguéniev donde retrata la marea en la que se convierten los seres humanos al ver al otro (que no conoce en apariencia) ser conducido hacia la muerte por el delito, el pecado cometido, o inventado. A él le tocó verlo en Francia, a mí me ha tocado leerlo en la Trágica Historia de la Literatura, en biografías, y verlo en diversos pueblos y ciudades.


Hay un poema que me gusta mucho de Carranza, y que habla precisamente de los que se atreven a soñar:


UNA ROSA PARA DYLAN THOMAS


“Murió tan extraña y trágicamente
como había vivido, preso de un caos
de palabras y pasiones sin freno… no
consiguió ser grande, pero fracasó
genialmente….
D.T.
Se dice: “no quiero salvarme”
y sus palabras tienen la insolencia
del que decide que todo está perdido.
Como guiado por una certeza deslumbrante
camina sin eludir su abismo;
de nada le sirven ya los engaños
para sobrevivir una o dos mañana más:
conocer otro cuerpo entre las sábanas destendidas
y derretirse pálido sobre él
o reencontrarse con las palabras
y hacerlas decir para mentirse
o ser el otro por el tiempo que dura
la lucidez del alcohol en la sangre.
En la oscuridad apretada de su corazón
allí donde todo llega ya sin piel, voz, ni fecha
decide jugar a ser su propio héroe:
nada tocará sus pasiones y sus sueños;
no envejecerá entre cuatro paredes
dócil a las prohibiciones y a los ritos.
Ni el poder ni el dinero ni la gloria
merecen un instante de la inocencia que lo consume;
no cortará la cuerda que lleva atada al cuello.
Le bastó la dosis exacta de alcohol
para morir como mueren los grandes:
por un sueño que sólo ellos se atreven a soñar.




Creo que ya no debería ser así, y que si los tiempos no han cambiado, entonces hay que cambiarlos entre todos, hacer girar el molino de agua con el impulso de muchas manos. Y que sean tantos los que se atrevan a soñar que no puedan ser contabilizados. María Mercedes Carranza soñó y despertó en un mundo donde todo era violento y ante la imposibilidad de vivir y crear aún en medio de la violencia, decidió irse. Seguramente atenazada por los miedos y por la certeza de que tendría que volverse “fría” ante una sociedad que fácilmente la condenaría y que no la salvó, decidió apartarse a tiempo. ¿A tiempo? ¿Cuál es el tiempo adecuado para irse o para quedarse? ¿Es el poeta o el artista quien determina? ¿Es la sociedad la época o los sueños quienes ejercen su condena? Más inquietudes que respuestas. Más incógnitas que certezas. Lo cierto es que María Mercedes Carranza ejerció violencia contra ella siendo que le dolía tanto la violencia que se vivía en su país, en algún momento comentó: “Tengo dolor de país”. ¿Es preferible ser violento consigo mismo que con los demás?.

La poesía es el dolor de la violencia, o es la violencia la que no encontrando asideros se vuelve poesía. Las palabras a veces andan como descalabradas, perdidas, buscando en qué sitio cantar. Cada madrugada les abro la puerta antes de que la tiren, y ahora han llegado cargadas de las palabras de Carranza. Palabras dobles que se acercan a redoble. Quizá se identifican con lo que sucede en este país. Pero no hay ninguna soga ninguna pastilla ningún arma que pueda contra mi Palabra. Respirar y reír. Aún en medio de un entorno que está más cerca de un cuadro de Goya que de Van Gogh. Quiero seguir mirándolo todo y cantándolo todo. Algún día todos los días, después de ese día, serán más alegres. Somos muchos quienes ahora convocamos lo luminoso y la risa. Hay que alejarse lo más posible del dolor. Y tratar de entender a quienes se han ido de las formas más estrafalarias ruidosas o lentas y calladas. Tratar de entenderlo todo. Pero elegir ser de otro modo. Que nuestra respiración y risa lo decidan. Ahora no sólo respiro arte y libros sino entre Sol Luna y Agua. Entre montañas y seres que pueblan la Tierra. Soy Fuego y todos los elementos laten en mis vértebras. Sonrío al inhalar el Aire que me conforma.


Tanya Cosío
San Cristóbal de las Casas, Chiapas, México
Abril 2011

El artista debe poner huevos de tigres

PUBLICADO EN RED DOOR MAGAZINE – 8TH ISSUE






El arte es una intención de descifrar al mundo. Un deseo de asir la totalidad del ser con su entorno, de unir los fragmentos. Indagar a través de la razón, sensibilidad y visión que cada artista posee. Prestarse, dejar salir y entrar la sangre como en una fuente. Que transiten sueños, deseos y pesadillas, a través de la disciplina elegida para manifestarse. No ser juez ni parte. Simplemente atreverse. Considero que eso es parte fundamental de la formación del artista: no censurar ninguno de sus movimientos por más brutales o delicados que estos sean. Si se ha de gritar o permanecer callado, hacerlo sin mayores aspavientos que aquellos que la disciplina elegida requiera. Ordenar y desordenar la visión que se posee y darla a conocer sin miedo alguno.  No seguir catálogos ni cánones ni nada ni a nadie preestablecido. Esto no significa olvidarnos de los seres que han transitado estos caminos y vericuetos y que han salido asombrados maravillados o escandalizados de la vida a través de su visión artística. Es necesario conocerlos y nombrarlos siempre. Al mismo tiempo es importante establecer los nuevos cánones y atreverse a dar continuidad y no sólo ser seguidores o complacerse con admirar a ciertos personajes. Se debe continuar indagando en el desentrañamiento surgido desde la mente y sensibilidad de los diversos creadores que han aportado otra forma de ver la vida. Evoco a Rimbaud: “Vendrán otros horribles trabajadores a continuar con el trabajo que nosotros hemos hecho”. Conocer, explorar, leer, estudiar, abismarse en estas personas que anteriormente han tenido que exponer sus nervios, nombres, cuerpos, sus vidas, hasta el límite de la no pertenencia  a aquello que se denomina “sociedad”. Buscar esta desaparición, esta marginalidad, es un punto más allá de la locura. Esta marginalidad la crean (no para presunción del artista, por supuesto) los contemporáneos de dichos creadores. Si para su bien no requirió de esta marginación, entonces, jamás debe buscarla. Probablemente existan artistas, no conozco ningún caso aún, pero deben existir, a los que la sociedad aplaudió y admiró desde el primer momento de su aparición en el mundo del arte y hasta su consagración (ya sea en vida o muerte). Quizá también hay artistas que no tienen necesidad de estar fuera de los límites establecidos para poder externar su visión a través de alguna disciplina artística. Creo que la ambición de todo artista es la pertenencia. Sino, qué sentido tendría el dar a conocer su obra. Si esta no es su intención entonces mejor sería convertirse, según mi punto de vista que puede errar y herrar, en monjes, en iluminados que no requieren de ningún tipo de comunicación con el entorno para vivir en comunión con el mundo. Una característica de aquellos destinados al arte es que viven por lo regular con una desesperación o incapacidad para la vida cotidiana (aún cuando se tengan trabajos, empresas, cargos diplomáticos, títulos de cualquier disciplina). Aunque actualmente el poder expresarse es un descanso más que un agobio en sociedades como las que vivimos en estos momentos, es un privilegio el hacer aquello que se desea hacer sin tomar en cuenta los valores preestablecidos en estas formas de vida, sin pensar en todo aquello que se requiere para una manutención adecuada. Esto puede convertir a algunos creadores o artistas, en seres marginales. Y esta marginación puede pulverizar a quienes se atrevan a vivir “como no se debe”. En un mundo hiper vigilado en donde por ejemplo, citando a las redes sociales, las personas que sólo hablan de sus amores o de aspectos meramente cotidianos se consideran vigilados (y lo son, pero con finalidades de mercadotecnia y no por su capacidad intelectual) podríamos pensar que un artista ya no tendría razones para aislarse y para emitir su pensamiento. Pero es falso. Como todo lo que sucede en la red que puede ser aún más virtual de lo que es o el mundo puede ser aún más falso de lo que se cree. Se ha globalizado todo, hasta la estupidez. La sensibilidad actual está bombardeada por todo tipo de manifestaciones y por todo tipo de seres que consideran que porque escriben en un blog o en alguna red social donde son aplaudidos por sus admiradores (sexuales o amistosos) ya son escritores o porque pintan y suben sus obras ya son artistas. Con este tipo de expresiones nos vemos inmersos en una continua vulneración del ámbito artístico y un terrible desprecio hacia el trabajo, el amor y la disciplina que se requiere para ser artista o creador. Pero desafortunadamente no sólo se limita a este ámbito la incomprensión hacia la creación artística. Puesto que en el caso de las escuelas para artistas o escritores, considero que estas han causado más daño y perversión que maravillas. Debido a que les enseñan a escribir, a pintar, actuar, bailar, o a ejecutar un instrumento entonces estudian y estudian y con esto consideran que se han convertido en artistas por perseverar o por dedicarle cierto tiempo a su disciplina. Esto no los hace mejores ni peores que un carpintero un mecánico o un abogado. La ausencia de exaltaciones que existían antes hacia la figura del artista, ha vaciado al mundo. Esos seres heroicos que se ganaron el mote de “vive como artista” “vivir del arte” tal parece eran términos vergonzosos pero también, eran una epifanía.  “VIVIR DEL ARTE”. En estos tiempos extraños en que tenemos que vivir con cantidades estratosféricas de información que se generan cada día. En que el desencanto reina por todas las paredes de la tierra, es momento de regresar e invocar al artista que considera que aquello que hace es, según diría Dylan Thomas: “como poner huevos de tigres”. Si algún artista, creador, escritor, no considera que está poniendo “huevos de tigre” entonces mejor debería dedicarse a inflar la panza del capitalismo atroz. Y que tampoco pierda su tiempo siendo maestro o instructor formador de “artistas” cuando lo único con lo que cuenta es con su desesperación de no serlo, o de no haberlo conseguirlo nunca. Los mejores maestros son aquellos que ya no están en la vida o los seres que no tienen nada que ver con el arte. Hay que recordar y citar siempre a todos aquellos que nos han precedido como artistas o creadores. Hay que nombrarlos para no olvidarnos de nosotros mismos. No sé por qué les causa miedo o vergüenza decir o proclamar como sus maestros a los seres más brillantes y atrevidos que haya podido dar la humanidad, los “grandes” nombres de seres que curiosamente algún día estuvieron vivos y que por ello, se hermanan en todo con nosotros. No sé admirar ni alabar a nadie sólo por considerarlos lejanos a mi mano. Todo aquello que toco es para mí cercano. En mis sueños toco a Van Gogh, y por ello, me es cercano. Claro, entre otros muchos, pero eso ya sería demasiada presunción. (Risas).



Tanya Cosío
San Cristóbal de las Casas, 2011
Chiapas, México

Entre la poesía y la santidad





Es extraño descubrir cómo a los poetas en esta época les causa tanto miedo el pensar en ser pequeños dioses, creadores, hacedores, y su insistencia en que su tarea es humilde como la tarea del artesano. Si es verdad que Dios nos creó a partir del barro entonces él, humilde artesano, nos envía o nos permite tener contacto a través de la poesía con el  arte creacional que en Él vive. Por otra parte, a la par de estar lejos de ser pequeños dioses, quieren a través de la poesía alcanzar a Dios, lo cual significa que no niegan su existencia. No sé si este alejamiento inició cuando Nietzche mató a Dios y lentamente fue perneando las vivencias y disciplinas humanas quizá casi sin percibir en el caso de los poetas hasta que llegó la desacralización y de pronto ya eran seres indefensos que no podían ser enviados por alguien que no existía. Por otra parte, insisto en la cercanía que los poetas aún desean con ese Dios re encontrado y más lejos que nunca porque los poetas ya no son sus enviados sino sus buscadores.

Hay una digresión en el poeta José Kozer que me permite basarme en él para pretender sustentar lo que estoy diciendo:

“Estamos aquí para disolver lo épico, lo mayestático, la prepotencia del oficio, la idea del Poeta y de éste como pequeño dios creador, como mano derecha de una Musa o Divinidad, y la creencia en el Genio, el don Superior, etc. Estamos aquí para hacer lo mismo que hace el artesano: vasija de barro”

 y a su vez también nos dice:

 “Sólo puedo decir, casi exclamar, chillar, que eso es lo que más deseo; es decir, que deseo que cada poema que he escrito, o al menos algunos de los poemas que he escrito, sean “revelación” en carne visible y viva de la Presencia Divina, de ese El Sadday (Dios de la Altura, de la Montaña; y por igual, Dios omnipotente).
                                                                                                   
¿Estaremos ante un cambio del deseo del poeta? En donde ya no es más el enviado de Dios para adorar la Palabra y rendirle tributo y sacrificio sino que ahora ¿el poeta no se conforma y desea aspirar a Santo? Y en estas dos premisas la mayoría de los poetas coinciden; pero sería atinado preguntarles… ¿o tendrán ocasión de vislumbrar lo que plantean?
¿Es que la revelación en Moisés, Santa Teresa o San Juan no es una manifestación en la cual no se niega la presencia de Dios, sino que se fortifica?
¿Y entonces no es Dios quien determina, en toda su grandeza de “Dios Omnipotente” quiénes pueden ser “sus” enviados para unir sílabas y concebir La Palabra?

Entonces, por qué causa tanta expectación y enojo el pensar o decir que el poeta es épico, cuando él quisiera estar cerca de Él y Él a su vez es épico, ya que es heroico ser “Dios de la Altura y de la Montaña”.


Largo quizá será el camino para volver a estrechar los lazos que unen (¿unían?) a Dios con los pequeños creadores épicos. Largo y confío que seguro, porque imagino más difícil andar por un camino que pretende cubrirse de Santos que de pequeños dioses creadores: humildes manos de escribas destinados.




Tanya Cosío
México, 2010




Contándole a Momo: La Xenofobia, la Morgue y otra vez Los Hombres Grises






Primero, te voy a leer un poema de un amigo muy querido: Carlos Edmundo de Ory. Recurro a él constantemente porque habla del mundo que me gustaría habitar.  Es como un sueño.  Después te contaré por qué te estoy pidiendo ayuda. Se llama:

Todos somos extranjeros

Ignoramos el nacionalismo idólatra. Amamos todos los países. Todos somos extranjeros. Las lenguas, los tipos étnicos, nada cambia en nuestra condición humana de exiliados en el mundo: la patria está en otra parte... Allá donde las fronteras están abolidas; allá donde se ha establecido la civilización común; allá, donde han sido alcanzados los fines dignos de la humanidad entera.

¿Cosmopolitas? No: es demasiado lujo. ¿Universales? No:
demasiado culto.

¿Humanistas? No: demasiado científico. ¿Ciudadanos del mundo?
Eso deseamos. No está permitido.

Somos todos extranjeros... con pasaportes falsos. Tenemos un
ghetto: la tierra. Sin embargo, la tierra es nuestra.

Desde los tiempos bíblicos, desde Job hasta Charlot, aquel que ha venido a vivir sobre la tierra no tiene patria, salvo la tierra misma. El Hombre es el soldado de la Humanidad y su única arma es su grito ante el Universo, grito ahogado por la fanfarrias, los himnos, los cañones.

Somos todos extranjeros. El Hombre es en primer lugar el indígena de la tierra; después, y al mismo tiempo, el hombre a secas, el Extranjero. Es el campesino sin tierra de la Humanidad

Somos todos extranjeros de un modo carnal. Somos todos carnales de un modo fraternal. Somos todos fraternales en una sola mirada. Más para ello, es necesario que todos nos miremos como extranjeros.

Escrito en Amiens, 1968.
Carlos Edmundo de Ory


 ¡Y lo escribió en 1968! En un tiempo en que parecía que todos soñaban, no sé qué les pasó, pero tal parece que todos o casi todos, han dejado de soñar… ¡probablemente en eso también puedas ayudar! ¡QUE SIGAN SOÑANDO! ¡QUE SIGAMOS SOÑANDO!

Bueno, pero poniéndome más seria para que más atentamente me escuches, te cuento:

Dicen que la xenofobia es uno de los peores males del siglo pasado y tal parece que en este siglo se afinará. Te lo digo porque durante el año 2007, dieron la vuelta al mundo unas imágenes que mostraban a un español pateando en el rostro a una chica ecuatoriana en un tren de Cataluña. Al siguiente año, en el 2008, otra vez millones de personas pudimos ver cómo a otra chica también ecuatoriana, la golpeaban brutalmente cinco españolas al grito de “mátala, mátala”. Después, en junio de este año, a Sergio Adrián Hernández de 14 años que estaba jugando en territorio mexicano donde le llaman El Puente Negro, que es en la frontera del Paso, unos agentes de la Patrulla Fronteriza le dieron dos disparos y lo mataron. Otro mexicano, Anastasio, murió después de ser golpeado por estas patrullas fronterizas. Y así todos los días en diferentes partes del mundo los inmigrantes padecen todo tipo de humillaciones, violaciones y asesinatos. Pero lo más reciente y estremecedor, acaba de suceder este mes de agosto: una masacre de 72 inmigrantes entre los que había salvadoreños, hondureños, ecuatorianos y brasileños, que fueron asesinados de la manera más brutal y sin compasión alguna en el estado de Tamaulipas, México. Es necesario encontrar una forma para combatir este fenómeno racial.

En el caso particular de México y de estos asesinatos, los cuales se atribuyen, a nivel interno, al grupo de narcotraficantes llamado Zetas y a la incapacidad del Presidente actual para combatir el narcotráfico y la violencia.

(Alerta) Seguramente el Presidente contrató a Gigi y entonces todos los Hombres Grises le llevan a todos los mexicanos para que les cuente historias.

En este mundo donde el racismo es práctica cotidiana y todo puede ser utilizado a favor o en contra, puedo pensar en la posibilidad de que lo sucedido permita que la xenofobia se pueda ejercer contra todo el país con la  finalidad de dejarlo solo, aislado, en un abismo entre NorteAmérica y LatinoAmérica.

Ah, me había olvidado decir que Casiopea se iluminó hace más de media hora y decía que nos convertirán de  “Patio Trasero” a “La Morgue”.

Sí, en un lugar que ahora provoca miedo y rechazo visitar. Y no sólo visitar sino transitar por su territorio para poder acceder ya no al “Sueño americano” sino a la sobrevivencia. Este fenómeno de la inmigración se repite incesantemente en todos los países llamados “desarrollados” puesto que en un mundo con tanta inequidad donde viven o pretenden vivir 850 millones de pobres y 8,3 millones de millonarios y donde se puede hacer una lista año con año de los 10 hombres más ricos del mundo los hombres y mujeres que no se conforman con haber nacido en el lugar que les tocó y que sueñan o creen que en otros lugares en otros países según muestran los televisores los periódicos, Internet, se pude vivir mejor, agarran su cuerpo, y se mueven de lugar.

 Pero el otro fenómeno, el de este país llamado México, no se da en ningún otro continente. Es vecino de la primera potencia mundial y no puede cargar con todo su territorio y moverse para otro lado buscando otras formas de sobrevivencia.

Ya me imagino a México cargándose a sí mismo, caminando hacia Brasil, o hacia la Patagonia, subiéndose a un barco para llegar a España o cruzando los E.E.U.U hasta llegar a Canadá olvidándose de haber nacido justo al lado de este país.

En este descabellado planteamiento es donde los Hombres Grises hacen su aparición.  Al ver que México no se mueve, ni se voltea, y los países latinoamericanos todavía no se enojaban a pesar de la crueldad de algunos de nuestros compatriotas contra los inmigrantes, se vieron en la necesidad de deshacer cualquier alianza que pudiera surgir entre los países de LatinoAmérica. Porque según Josep Pique, Ex ministro español, ha dicho que si los países LatinoAmericanos se unieran se convertirían en la cuarta potencia mundial.

Y eso no le gustó a los Hombres Grises.

Los cuales pretenden, además de terminar con esta posibilidad de Unión, convertir a los mexicanos en unos apestados, para que el decir “mexicano” sea sinónimo de narco, de asesino, de corrupto. Desapareció la imagen del mexicano alegre con su tequila en mano y mariachi.

Me asustan esas artes maquiavélicas con las que pueden destruirlo todo, hasta países.

Tal parece que la ley de Arizona, que básicamente se ensañaba contra la inmigración mexicana puesto que es la mayoritaria, al no proceder, busca otras formas de acabar con quienes considera sus enemigos a pesar de que ya se ha dicho en todas las formas posibles que los inmigrantes de cualquier país siempre hacen el trabajo que los nacionales no desean hacer.

No puedo decir los nombres ni nacionalidades de los Hombres Grises, puesto que en todos los países y pueblos existen. Tampoco puedo citar las fuentes puesto que son Grises. Tengo una tortuga, pero está disecada. Y no soy Tú. ¡Pero tú sí que sabes de Hombres Grises!. Momo voltea a mirarme, se parece más a Beppo en este momento, porque no dice nada. Se iluminó Casiopea y en su caparazón se pueden leer las palabras del Profesor Segundo Minucio Hora:


"En el curso del mundo hay de vez en cuando momentos en que las cosas y los seres, hasta lo alto de los astros, colaboran de un modo muy especial, de modo que puede ocurrir algo que no habría sido posible ni antes ni después. Por desgracia, los hombres no son demasiado afortunados al usarlas, de modo que las horas astrosas pasan, muchas veces, sin que nadie se dé cuenta. Pero si hay alguien que la reconoce, pasan grandes cosas en el mundo".





   P.D. Cada quien le cuenta a Momo como quiere, o como puede, pero entre más personas le contemos, más probable es que nos ayude con esta hora astrosa.



Tanya Cosío
Septiembre, 2010
 Guadalajara, Jalisco
México

ALDA MERINI

Alda Merini: una luz para las sombras


Yo era un pájaro
de un vientre blanco gentil,
alguno me ha cortado la garganta
para reírse encima
no sé.
Yo era un albatros mayor
y giraba sobre mares.
Alguno ha detenido mi viaje
sin ninguna caridad de sonido.
Pero también extendida por tierra
yo canto ahora para ti
mis canciones de amor.

Alda Merini


Alda Merini es una poeta que se lanzó a la vida, supo decir sí a lo terrible y a lo bello. Siguió los preceptos de Arthur Rimbaud:

“El poeta se hace vidente por un largo, inmenso y razonado desarreglo de todos los sentidos. Todas las formas de amor, de sufrimiento, de locura; él busca por sí mismo, agota en sí todos los venenos para no guardar de ellos sino las quintaesencias"

Una poeta como un pan cubierto con chocolate para morderse parte a parte. Su primer matrimonio fue con un panadero. Amó a muchos poetas y a la poesía, pero sobre todo amó a la Vida. Aún con el riesgo de parecer loca. El riesgo se vio burlado y se convirtió en una realidad: una mujer que pasó gran parte de su vida entre terapias y siquiátricos.

Un día, Ettore Carniti, dueño de varias panaderías en Milán, regresaba a casa después de sus correrías de marido infiel y celoso, y al entrar, recibió un golpe en la cabeza con una silla y cayó desmayado. Su mujer, la cual era la poeta Alda Merini, no soportó sus infidelidades, y le propinó el golpe que lo descalabró. Esto la hizo parcer “una loca” y la encerraron en un manicomio. Donde le propinaron 37 terapias Electro-convulsivantes (electroshock). Alda, al hablar sobre este internamiento, dijo: "Salir viva fue un milagro, allí se entraba para morir".


Cuando entré
tres ojos me recogieron
dentro de sus esferas,
tres ojos duros enloquecidos

de enfermas dementes:
entonces yo perdí los sentidos
entendí que aquel lago
azul era un pantano
cenagoso de desperdicios triturados
en el que me ahogaría.


Al salir, continuó escribiendo y teniendo hijas: tuvo cuatro, a las que tiempo después les pediría que no dijeran que eran hijas de la poetisa Alda Merini “esa loca”. Ellas crecieron con otras familias. Pero nunca se avergonzaron de su madre.


Para algunos escritores italianos desde hace tiempo Merini era más un mito que una realidad. Alda murió el 1 de noviembre del 2009. Recuerdo que el año pasado, unos meses antes de su muerte, conocí en la Ciudad de México a un poeta italiano que vino al Encuentro de poetas del mundo latino y que la conoció muy bien. Exaltada, al escuchar que la conocía, le pregunté por ella, y con desilusión descubrí que tanto él como su esposa estaban hartos de Alda. Como si se le concediera más importancia de la que merecía.


Soy una mujer
                                     (a Salvatore Quasimodo)

Soy una mujer que desespera
que no encuentra paz nunca en ningún lugar,
a la que la gente desprecia, a la que los paseantes
miran con despecho y con furor;
soy un alma colgando de una cruz
pisoteada, burlada, escupida:
me han quedado sólo los ojos
que yo elevo al cielo a Ti gritando:
¡quítame del regazo cada suspiro!

La rebeldía denota inteligencia. Alda no quiso ser encasillada como la típica mujer madre escritora que padece y soporta embates de la sociedad, del medio literario y de su marido. Se rebeló. Le costó varios internamientos en siquiátricos.

Un poeta lo sublima todo, hasta el silencio. Por eso se escribe. Es anacrónico decirle a un artista o escritor: “está loco”. Es absurdo puesto que a través de siglos hemos podido comprobar la ingobernabilidad del pensamiento y  sensibilidad. Es agotadora la insistencia por encerrar a lo diferente. Ya es desgastante que los mismos creadores o artistas pretendan parecer locos.

 Alda tenía 17 años cuando conoció su primer atajo hacia aquello denominado “locura”. A los 22 años publicó su primer libro, Presencia de Orfeo. Y ya empezaba a ser reconocida por ciertos escritores. Uno de sus primeros poemas se lo dedicó al banquero Enrico Cuccia.

 "Una vez me lo crucé por la calle y le dije: 'Yo tengo hambre'. Él contestó: 'Buena señal'. Y continúo su camino".

Alda nació el 21 de marzo de 1931 y comenzó a publicar a la edad de quince años.  Una mujer que ama las palabras, en consecuencia, ama todo cuanto le rodea, hasta lo inasible. Alda creció en un mundo en el que amar como sólo se pueden amar a las letras es descabellado. Amar en sí mismo es delirante. En este mundo basta con amarlo todo y a todos, para que te quieran encerrar. En 1981 muere su esposo.


A Héctor
He sentido miedo de la muerte,
miedo de tus paraísos.
Tú eras mi abeja,
te apoyabas sobre mí
con tu benevolencia
y chupabas la flor de mis rimas
todo el tibio coraje.
Tú eras mi hermano
y eras también poeta...
Pero perderte así,
por banal alegría,
por la muerte burlona,
oh compañero de sueños,
¡qué no habría hecho!
No soy mujer de llorar las estelas
ni los silencios de los cementerios;
yo soy mujer de amor,
y tú lo sabes bien
qué no habría hecho.
Te habría perseguido en los sueños,
lo sé, y luego lentamente
habría resbalado en el sueño,
en el sueño de la locura
y allí, amándote siempre,
yo habría muerto de amor.


La necesidad tortuosa de otra palabra otro diccionario la hace enamorarse de nuevo. Inicia una relación telefónica con el poeta Michel Pierri y en 1983 contraen matrimonio. 

Alda era genialmente pagana: "Me he portado siempre como una gran pecadora y no me he arrepentido de nada". Y religiosa: "No voy a la Iglesia a murmurar, pero Dios está aquí conmigo. Olfateo su olor. Dos cosas me convencen de la existencia de Dios: que no soy dueña de mi voluntad y que el océano Pacífico no pueden haberlo creado los científicos".


No entiendo por qué se aceptan sin cuestionarse las dos caras de una moneda o las dimensiones de los objetos y sin embargo se cuestiona de tal forma a las diversas dimensiones humanas. Por qué se enjuicia a quien se atreve a tocar al ser que le habita. El Poeta recorre territorios abisales al encender palabras como lámparas dentro de la oscuridad del intelecto. Las sociedades enteras, con tal de no contemplarse, encierran a sus artistas, confinan a sus poetas y se cobijan bajo preceptos absurdos. Las concepciones estéticas filosóficas éticas y económicas que nos gobiernan en la actualidad no pueden continuar sustentándose. Desafortunadamente en muchas ocasiones los inmolados son Poetas y Artistas que se atreven a romper con lo establecido. En esta otra forma de ser y estar en el mundo vivía Alda. Durante el inicio de su matrimonio con Pierri terminó: Diario di una diversa (La otra verdad. Diario de una distinta). Alda es el cerrojo el cerrajero y la llave que se abrieron a sí mismos. Merini se muestra en algunas publicaciones con el cuerpo semidesnudo y fumando en actitudes que confrontan a intelectuales que deambulan el mundo con sus premios y libros entre aviones y doctorados. No sólo se desnudó con las palabras sino con todo aquello que la significaba.

“Más bella que la poesía ha sido mi vida”.

¡Ah! Un golpe certero a todas las vidas insufribles de tantos lamentosos artistas. No se internó en el dolor a solas y a oscuras. Al descubrir las sombras se le confinó al abandono pero nunca se abandonó a sí misma. Continuó exaltando a la vida desde aquello mal llamado “Locura” o “Poesía”. Los manicomios las cárceles y las calles aúllan. Las letras y la vida han perdido a una amante. Quienes habitan siquiátricos son seres que abolieron paredes y por lo tanto viajan en su imaginación atormentada o envidiablemente rica. Alda le llamó al manicomio en el que estuvo durante tanto tiempo “La tierra santa”.


El manicomio es una inmensa caja de resonancia
donde el delirio deviene eco
el anonimato medida,
el manicomio es el Monte Sinaí,
maldito, en el cual recibes
las tablas de una ley
por los hombres ignorada.


Cuántos seres poseen la maldad suficiente para “salvarse” de estos lugares. Los mal llamados “locos” en general son ingenuos y poseen demasiada fe y confianza en el otro, en los otros. Alda tenía el conocimiento del lugar en el que estaba. Su labor como Poeta  fue concederles palabras a los miles y millones de seres que pueden llegar a habitar, que han habitado, los manicomios. “La tierra santa” ¡qué hermosa metáfora! ¡Cuán poco saben de traición estos seres! No saben que en cualquier momento algún familiar o la sociedad en sí misma los condenará a pasillos y camas infartadas. Alda andaba con su trágica sonrisa a pesar de ser doblemente condenada: Poeta y Loca. Cuando alguien muere, es un lugar común que todos recuerden lo perfecta que era esa persona. Cuando un poeta o artista muere, ya no importa si estaban “locos” o no, sólo queda la poesía, el arte puro. ¿Es un vicio de la vida? ¿En algún momento existirá la suficiente inteligencia para valorar la obra de alguien, la vida de alguno, en cuanto vale? ¿Es la cuota que cobra la muerte para poderse reír de su supremacía ante la vida? Cuando murió Alda Merini muchísimas voces, la voz entera de Italia, se alzó proclamando: “Ha muerto la última gran poeta italiana”. Perdónenme, pero no los entiendo. Qué manera tan absurda de tratar a sus últimos grandes poetas. Además de que no creo que sea la última, de nuevo inicia el ciclo. Por allí andarán Poetas arrastrando sus pies para no ser anclados a “La Tierra Santa”. Probablemente tendrán que pasar por los mismos dolores y gozos que Alda. La cual por fin es reconocida de manera unánime como gran poeta. Merini recibió algunos premios y estuvo propuesta para el Nobel. Pero creo que en general todos los premios Nobel deben de ser en apariencia “correctos”. Disfrazar su locura. Vestirse de normales. Los locos están fuera de los siquiátricos. Los santos pueblan los manicomios. Y a veces, las cárceles.

Cierro con el poema que dedicó Alda Merini al manicomio:

La Tierra Santa
 

He conocido Jericó,
he tenido también yo mi propia Palestina
los muros del manicomio

eran los muros de Jericó
y un pozo de agua infecta

nos ha bautizado a todos.
Allí dentro éramos hebreos
y los Fariseos estaban en lo alto
y estaba también el Mesías

confundido entre el gentío:
un loco que gritaba al Cielo
todo su amor a Dios. 
Todos nosotros, manada de ascetas
 éramos como los pájaros
y de vez en cuando una red
oscura nos aprisionaba
pero íbamos hacia la misa,
la misa de nuestro Señor
y Cristo el Salvador.
Fuimos lavados y sepultados,
olíamos a incienso.
Y después, cuando amábamos,
nos hacían el electroshock
porque, decían, un loco
no puede amar a nadie.

Pero un día desde dentro del sepulcro
también yo me volví a despertar
y también yo como Jesús
tuve mi propia resurrección,
pero no subí a los cielos
descendí al infierno
desde donde vigilo asombrada
los muros de la antigua Jericó.




Tanya Cosío
Jalisco, México
Diciembre 2010

viernes, 12 de agosto de 2011

EL TRAJE NUEVO DEL EMPERADOR O EL HADA QUE UN PUEBLO DESESPERADO IMAGINA VER SIN CULPAR A FUENTEOVEJUNA

¿Hacia dónde se dirige este pueblo? ¿A dónde ir, a qué instancias divinas o humanas puede encaminar sus pasos?


Mientras que en Grecia están manifestándose y confrontándose ante las medidas de austeridad, mientras en España están los indignados, en Londres están "los disturbios", en  Chile están peleando por educación gratuita, en México está "el hada". 


Y es justamente en México, un país que entre los que acabo de citar es el más desangrado, con decenas de ejecuciones cada semana como algo cotidiano, con más de cuarenta mil muertos debido a una "guerra" donde se suscita un hecho que ni siquiera pude nombrarse mágico puesto que la figura que se pretendía adorar es tan absurda como esos juguetitos que salen en las máquinas de chicles o en los huevos kinder. Cuánta desesperación puede existir en un país para que lleguen a venerar a un objeto sin ninguna aura de verdad, concientes de la mentira, seguramente, acudían a comprobar que por lo menos las hadas o los duendes todavía quieren a este pueblo. Con qué actitudes puede este pueblo seguir acudiendo a las iglesias a rezar orar o venerar creencias que parece no surten ningún efecto pero que a  pesar de eso siguen acudiendo a cualquier llamado de fe, de esperanza. ¿Qué puede significar la aparición de un "hada" para el bien colectivo? ¿es sólo una cortina de humo? ¿es una forma de medir el nivel de ignorancia o de credibilidad? ¿hay algo tras este intento de engañar a todo un pueblo... y qué es ese algo?  Es lamentable y sumamente triste descubrir lo que originó este hecho: tanto la ignorancia como la desesperación o la manipulación. Queda al descubierto la causa de la violencia en este país. La ignorancia es una flor que se ha alimentado día con día en estas tierras y que ya va rindiendo sus frutos. Ver los programas que se transmiten en la televisión abierta es una pena grande. Hay como un túnel que parece no tener fin y que cada vez se va volviendo más y más oscuro. Pero confío en que al final, como en todo túnel que se digne de serlo, habrá LUZ. Mientras esto se sucede, seguiré viajando a las tierras de la imaginación. Y recuerdo ese cuento del traje nuevo del emperador. Siempre estuvo está y estará desnudo, como este país al que por fin se le corrió el rímel y se le pueden ver los ojos hinchados por el dolor.