lunes, 12 de marzo de 2012

PANO




Pano Ciprián y la energía solar

Pano, Panito!
Colgado de una cuerda como Nerval.
Pano! el mundo nunca entiende y sus poetas
son el cordero sacrificado ante el altar de su impunidad?
Pano! si ya habías entendido
qué pasó, qué nueva fractura anudó tu corazón?
Pano... el dinero es energía...
me enseñaste a no vagar entre los rincones de la pobreza.
Pano... me enseñaste a no querer el suicidio...
y  ahora tú te suicidas...
Pano! qué alegría tan terrible me provoca saberte libre de verdad.
Ciprián! el monje, el poeta, el sabio que descorría velos
 imposible ahora mirarte energía pura que se ahonda entre las tribus del planeta.
Dónde retornarás, te reconoceré al volver a verte?
Pano... tu mano y la soga anudados, tu cuello y tu patria, el mundo y el dolor alegre
tu sonrisa beatífica aún me ilumina.
El saber es cosa imposible de desentrañar.
Ahora no sé de tu cuerpo enredado batiéndose entre alas de la respiración eterna.
Abrazo tu cuerpo como cuentan María abrazó a Jesús al bajarlo de la Cruz.

Tanya Cosío
Marzo 2012, San Cristóbal de las Casas, Chiapas.

domingo, 1 de enero de 2012

A Ramón



     Verde que te quiero
       Verde, Velarde.
        Ver Arde.

    ¿Verdad, Velarde?

La Vela que Arde en Velarde.

     Vela que no Arda
       Nuestra Suave Patria
      Velarde.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

¿Cómo nacen los adultos?

Hoy recuerdo una anécdota de una tía abuela que acaba de fallecer. Me contó de su sorpresa con una de sus nietas "la más despierta" que un domingo en su casa llegó corriendo para preguntarle: "¡abuelita! cómo nacen los niños?" a lo que ella, una mujer sumamente conservadora, le respondió: "mijita, eso un día te lo van a enseñar en la escuela pero ahorita todavía no es tiempo de que lo sepas". Y justamente a la siguiente semana llegó la niña con toda su alegría a decirle que ya sabía como nacían los niños, pero que ahora su gran duda era: "¿cómo nacían los adultos?". Lo cual la dejó atónita, puesto que de la primera pregunta tenía la respuesta pero (y esto no me lo dijo) su formación ultra católica no le permitía hablar de "esas cosas". Por supuesto, de la segunda pregunta simplemente se quedó preguntándose lo mismo... murió sin poder contestarla. Yo tampoco tengo la respuesta, pero me imagino que es algo muy sangriento y doloroso. Probablemente inicia cuando te dicen: "ya no eres una niña, ya no puedes andar haciendo esas cosas" o "qué pena, ya creciste, la etapa más bonita de tu vida se está acabando". Claro que esto se repite a lo largo de tu vida, y luego la etapa más bonita es el kinder, después la primaria luego la secundaria, luego la prepa la universidad, el doctorado o el no haber estudiado, o cuando tuviste un hijo o diez, o cuando te casaste o te fuiste a vivir con alguien o cuando no pasó nada pero simplemente "eras un niño" o "eras joven" ("juventud, divino tesoro") Siempre hay una etapa más bonita y más feliz para alguien. Casi nunca se reconoce en el momento que esa etapa, es "la mejor" simplemente la recuerdan como "parte del pasado". Para mí, la etapa más bonita y feliz de mi vida, es HOY. Quizá esos recuerdos inconclusos y ese no poder estar en el momento y disfrutarlo, nacen del asesinato del niño. Porque si es en un mismo cuerpo que simplemente crece, ¿dónde entonces, nace el adulto?. Cómo le hace para ser tan duro, para brincar menos, para divertirse de formas más complicadas, para preguntar y preguntarse menos... yo no sé cómo nacen los adultos, será por eso que nunca me he nacido como adulta. Ni naceré, porque los adultos, se echan a perder... ja!

viernes, 4 de noviembre de 2011

¿PARA QUÉ SIRVE LA POESÍA?



A lo largo de los siglos de los cuales tenemos ciertas referencias, cientos de ocasiones las sociedades y las personas se han preguntado: ¿Para qué sirve la poesía? y esta pregunta la contextualizan en un mundo lleno de violencia, de pobreza, de injusticia, hambre, dolor... ¿Para qué sirve? ante lo cual digo: para VIVIR. Para eso sirve, para poder conocer al mundo. Para poder ampliar el mundo, para que no exista únicamente pobreza, dolor, injusticia, hambre y violencia. Para eso, para que el mundo se haga más grande más infinito más improbable. Para que el mundo también aprenda a habitar la Nada el Silencio y la Palabra. La Poesía sirve a la VIDA y no se sirve de la vida como la política o el dolor. Y demuestra que el mundo no sólo es pobreza, injusticia, hambre, dolor y miseria. EL MUNDO TAMBIÉN ES POESÍA. LA POESÍA SIRVE... PARA HABITARLA.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Mi casa llora

Mi casa llora al igual que yo
somos dos lágrimas entrelazadas
anudándose a la pérdida.
Millones de litros donde ahora
flotamos indefensas.
Añoramos la ternura de los días soleados.
Una tormenta cruel desciende
sobre las vértebras del sino.
Hay quienes nacemos estigmatizadas
soñamos con cambiar al mundo
y el mundo siempre termina
por mostrarnos que él sabe más
mientras nos patea el trasero.
Ahora mi cuerpo
es un laboratorio
donde el dolor experimenta.
Mis brazos vacíos
se anudan a las caderas de árboles y cielo.
Mi cabeza es un guijarro que nada entiende
que está harta de pretender entender
se lanza por las sinuosidades del agua.
Intento/respirar.

domingo, 23 de octubre de 2011

El SURGIMIENTO DEL JAZZ EN EL PAÍS DEL CÍRCULO DEL SOL

Toshiko Akiyoshi

El jazz tiene su propia subcultura importante en el Japón.  Tokio se ha convertido en una de las capitales más vibrantes del jazz en el mundo. Y en otras ciudades importantes como Yokohama, Nagoya, Osaka y Kobe, existen numerosos kioscos de jazz café (Jazu Kissa,) así como aficionados al jazz y una multitud creciente de músicos de jazz.  Incluso al enterrar a sus muertos, entre la comunidad jazzística japonesa  existe la costumbre de llevar a cabo un funeral con jazz budista.  Las raíces históricas del jazz en Japón provienen de los músicos de revestimiento que atravesaron el océano Pacifico en los años 1910 y 1920, explorando San Francisco, sus salas de música y las tiendas de instrumentos  intercambiando sus violines por el saxofón y llevando consigo baile de sincopado, baile de salón y el jazz.  Las rutas marítimas del océano conectan San Francisco y Seattle a Manila, Shangai y Yokohama. Durante este tiempo las bandas Filipinas estaban en demanda de conciertos de revestimiento del océano y de acuerdo al músico Hattori Ryoichi, ellos fueron los pioneros encargados de enseñar el jazz a los Japoneses.  La primera improvisación de jazz fue por los inmigrantes Filipinos en hoteles en Kobe y salones de baile, y vino después el primer intento Japonés de improvisar como solistas.
 Está registrado que la primera banda de jazz profesional de Japón fue la banda de “Ichiro Ida y sus estrellas sonrientes”  formada en Abril de 1923, por quien fuera miembro activo de la orquesta conformada solo por mujeres: Takarazuka Revue. En 1923, “Ichiro Ida y sus estrellas sonrientes” fueron considerados por muchos como la primera banda profesional del jazz en Japón, conformada en Kobe y patrocinada por un distribuidor de música local.  Los hermanos Masuda, Katssunobu, Yoshinobu, Takanobu, Tomonobu y Sadanobu comenzaron tocando jazz después del terremoto de Kanto en 1923, y han sido llamados los pioneros del jazz Japonés, aunque nunca lo consideraron como carrera musical.
Existieron  otras influencias, como por ejemplo Tenkatsu, una banda popular que existió en 1926 y que fue entrenada por un músico de los Estados Unidos al estilo de Chicago, el cual fue conocido solamente como Okunesu.  El repertorio de la orquesta de baile Cherryland de 1926, se basa en canciones de Paul Whitman, un director de orquesta de baile estadounidense conocido por su fusión de jazz y música sinfónica.   Una sensacional y controversial grabación japonesa, Tokoyo March, incluye ritmo y letras llamativas del jazz que bajo el nombre de  “Bailando con Jazz y licor en las altas horas” vendió más de trecientas mil copias en su primer año y quizás fue el primer y principal impulsor del jazz a nivel nacional.  En 1930 el trompetista “Nanri Fumio” intentó conseguir su validación en la  “frontera de jazz de Shangai”.
 En Yokohama, el primer salón de baile comercial abrió sus puertas en 1920 y ya para 1930 la ciudad se podía jactar de contar con más de una docena de dichos establecimientos.  El jazz café más famoso de Japón, Chigusa, fue fundado en 1933.  Después fue cerrado por la dirección militar durante la Segunda Guerra Mundial cuando se le decretó al jazz como “música enemiga” pero los músicos sobrevivieron  a esta prohibición al continuar tocando “jazz para bien del país” es decir, jazz nacional.
Chigusa fue destruida en un ataque por aire de Estados Unidos en 1945, y fue reconstruida en 1946.  Durante la ocupación de U.S. (1945-1952), Chigusa sirvió como refugio para soldados americanos que tocaban música cerca de las bases navales estadounidenses.  Además, Chigusa se convirtió en aula de refugio para jóvenes japoneses talentosos como el pianista “Toshiko Akiyoshi,” y el trompetista “Terumasa Hino” que hoy en día se han convertido en artistas reconocidos mundialmente. Allí estudiaron las últimas grabaciones estadounidenses y aprendieron a escribir partituras.  El enorme auge del jazz fue desencadenado por la llegada de una nueva ola de películas Francesas y de Hollywood que fueron  musicalizadas con el jazz moderno.  De pronto el jazz empezó a aparecer por  todas partes.  De inmediato, después de las guerras mundiales, surgieron grabaciones que indicaban que existían músicos que habían escuchado detenidamente la música de los que habían arrasado con muchas de sus ciudades y que probablemente al ver que esta música era una buena forma de escapar de los destrozos de la guerra, intentaron replicar las hazañas de los gigantes del jazz de los Estados Unidos en un intento por exorcizar el shock que pueden provocar las guerras en las sensibilidades artísticas. Una vez más el jazz lograba conciliar visiones de razas y humanidades. 

 
 La prohibición del jazz en Japón creó un infierno para los aficionados. Menos de tres décadas después de este mandato, Japón fue reconocido internacionalmente como el “Cielo del jazz,” jazu tengoku. En 1975, Una revista francesa lo declaró “Nouveau Paradis du Jazz”  un lugar en donde artistas subestimados estadounidenses y europeos, podían grabar e inclusive dar conciertos en un clima de respeto, conciencia histórica y asombro silencioso.  Décadas después de padecer el mote de músicos imitadores con poca imaginación, durante los años sesenta y setenta surge  un grupo de artistas japoneses que desarrollan una reputación a nivel nacional e internacional como improvisadores originales deshinibidos.  Este país ha dado al mundo a mujeres  como “Toshiko Akiyoshi” que aunque nació en China es hija de padres japoneses y justamente se decide por el jazz cuando se traslada a vivir a Japón durante 1946, es por esto que es considerada una artista japonesa. Además incorporó al jazz el tsuzumi (un pequeño tambor típico japonés) y el canto de las obras teatrales kogun. Es pianista, compositora y arreglista de jazz, y obtuvo una triple victoria en el año de 1980, en las categorías de grandes bandas, compositores, y arreglistas. Es también la primera mujer a la que se le reconoce triunfalmente como instrumentista en el mundo del jazz. Ha obtenido también catorce nominaciones a los Grammys. En 1986 recibió la condecoración New York City´s Mayor Liberty Award y un año más tarde en los Ángeles, California, la Asociación de mujeres Asiático-Americanas la distinguieron como la Mujer luchadora del año. El emperador de Japón le otorgó la medalla Shijuhohsho en 1997, y en 1999 ingresó al Salón de la Fama del Jazz. Para quien le interes conocer más sobre esta maravillosa y pionera mujer en el mundo del jazz, puede buscar un documental que filmaron sobre ella llamado "Jazz es mi idioma nativo" y también pueden consultar su autobiografía: "Vida con jazz".
Entre otros grandes jazzistas que ha dado este país, están Watanabe  Sadao, el cual es considerado como el Patriarca de la guitarra del jazz Japonés, los trompetistas Hino Terumasa, Aki Takase, los guitarristas de fusión Watanake Kazumi y Kawasaki Ryo, el trompetista Tiger Okoshi, el saxofonista Matsumoto Sleepy Hidehiko, y el pianista Yamashita Yosuke los cuales han sido y son invitados con regularidad a grabar y tocar en Europa, el Sureste de Asia y toda América.
Como sabemos que en el Este del país Nipón se cree en las escuelas y en el dominio del estilo “kata”  uno puede entender que el saxofonista Abe Kaoru pueda decir: “Yo nací con Eric Dolphy como padre y Billie Holiday como madre” ya que es un alumno que entiende de meditación, disciplina, y busca parámetros de excelencia. Y es por esto mismo que también podemos entender que después nos diga: “Por lo que en mis actuaciones superiores, de alguna manera debo sobrepasar a Eric Dolphy. Ese es mi deber.”
En Nippon Azul, que se resume en este artículo, el autor E. Taylor Atkins argumenta que el jazz se convirtió en escenario de búsqueda para que Japón lograra ser a un tiempo Japonés y moderno. Los japoneses enfrentan la paradoja de los músicos de todo el mundo “Parecen estar dentro de la tradición” y simultáneamente están “haciendo lo suyo”. La cultura del jazz Nipón influye en la gama de artistas que copian influencias americanas y en los que incorporan elementos de la música tradicional japonesa, “La esencia japonesa,”  a diferencia de aquellos que ponen su propia huella en la música tratando de crear algo nuevo y personal dentro de la música
Hoy, el jazz es un componente vital de la cultura moderna japonesa y Tokio es una de las capitales del mundo más vibrantes del jazz.  Los asiduos al jazz  no son únicamente los aficionados.  Japón ha producido una importante población musical.  Además de los artistas ya mencionados, entre otros, se  incluye al saxofonista Hayasaka Sachi, al baterista Tsumoda Ken, al pianista Ozone Makoto, al clarinetista Kitamura Eiji y a los percusionistas Yahiro Tomoshiro y Senba Kiyohiko.  

Saori Yano


El país del círculo del sol también cuenta ya con numerosas herederas de Toshiko Akiyoshi, para la cual debe haber sido difícil acceder al mundo del jazz que era en ese entonces mayoritariamente masculino y que ha pesar de ello ha logrado tantas distinciones y premios. Mujeres talentosas como la saxofonista Saori Yano y  la pianista Yoko Miwa entre otras, hoy siguen sus pasos. Y ya no necesitan encubrirse como antiguamente las mujeres bajo rostros duros y fuertes para ser respetadas dentro del mundo artístico. Son mujeres que además de ser excelentes músicas no huyen de su condición femenina ni la utilizan, simplemente la viven como es natural, como se debe de vivir el jazz.


miércoles, 7 de septiembre de 2011

MARGUERITE YOURCENAR O LA VIDA DE UNA BRILLANTE AUTODIDACTA




PUBLICADO EN RED DOOR MAGAZINE - 11th issue


para Abel Plascencia y Constantino de la Cruz


 En innumerables ocasiones he comentado que los estudios formales son una verdadera pérdida de tiempo, talento y dinero. Además de que han generado castas totalmente absurdas. Pueden existir personas brillantes o muy inteligentes que por el simple hecho de no tener un papel que lo confirme no tienen derecho a acceder a puestos principales o a obtener mejores sueldos. Por otra parte, pueden existir mentes muy brillantes que lamentablemente tienen que desperdiciarse durante cierto tiempo en aras de recibir un título o un grado para poder canalizar todas sus fuerzas (que quizá ya no son tan impetuosas por cuestiones de edad) al oficio elegido que con el título se convierte en profesión independientemente de las capacidades reales de cada persona. Por supuesto que no pienso que lo más correcto sería no estudiar ni leer ni viajar ni conocer ni pensar. Creo que lo ideal sería que todos procurásemos ser como Marguerite Yourcenar, quien amaba el conocimiento, tanto, que no perdió su tiempo en estudiar según los cánones de sociedades tan arbitrarias e impotentes culpables de haber creado un mundo cada vez más injusto que con el pretexto terrible de “carece de estudios” o de “grados académicos” desprecia a otros seres igualmente sensibles o talentosos pero que carecen de dicho status.


Marguerite, al momento de nacer, se tragó consigo el pasado de una manera absoluta: murió su madre al poco tiempo de parirla. Este suceso y el haber crecido con un hombre que ya no era tan joven como lo era su padre en el momento en que ella nació, la libró de la empalagosa figura que en ocasiones suele imponerse a las mujeres a través de la madre. Fue hija única de la pareja conformada por Fernande de Cartier de Marchienne (1872-1903) y Michel-René (VIII) Cleenewerk de Crayencour (1853-1929). Al momento de nacer Marguerite Cleenewerk de Crayencour (1903) su padre tenía cincuenta años y unos cuantos días después, sería viudo por segunda vez. Debido a todas estas contingencias, Marguerite (quien transmutó el Crayencour por Yourcenar) obtuvo la posibilidad de crearse a partir de sí misma, de sus lecturas, viajes, y del silencio que rodea a una niña en esas condiciones. Fue su padre quien la educó, un poco a traspiés, ya que no sabía muy bien qué hacer con esa niña. Afortunadamente el conocimiento del señor Crayencour era vasto. Este hombre a cada momento le repetía: “nos importa un bledo nosotros no somos de aquí y ya nos vamos”. Marguerite heredó ese espíritu nómada del padre, lo cual la incitó a recorrer esta “gran cárcel que es el mundo” según sus propias palabras. Este desprendimiento contribuyó para la formación de la espléndida escritora en la que se convertiría. Pero no todo era tan afortunado, ya que no es simple ser huérfana de madre; aunque ella siempre estableció el rechazo a toda cursilería en relación a esta pérdida, me atrevo a especular que este hecho iniciático fue el que detonó en ella el rechazo hacia la reproducción humana: para que ella pudiera estar en el mundo, Fernande tuvo que morir. La madre de Yourcenar consideraba que la única forma de realizarse como mujer era a través de la maternidad. Probablemente este suceso provocó en Marguerite un resabio de dolor y culpa no confesada. (Estos comentarios le parecerían deplorables a Yourcenar ya que solía encubrir su vida personal, pero algo hay de bueno en que los creadores terminen su vida física y continúen hablándonos, ya que podemos emitir opiniones, quizá vanas, pero libres, sobre cualquier autor). El conocimiento quizá si es una flor que nace a la par que el agua y se va destilando a través del tallo que cada persona se es. Y esto fue lo que hizo de Marguerite de Crayencour una mujer tan libre fuerte imponente y auténticamente creadora, generadora. Estamos ante el atípico caso de la mujer “que no se realiza” (según criterios de la época) a través de la maternidad, sino a través de su creación, alimentando al árbol del conocimiento. Navegar a través de sus textos que destilan sabiduría, percibir un conocimiento que ninguna escuela universidad ni doctorado podrían enseñar, es un privilegio ante tantos embates de ignorancia cotidiana. Es una mujer que se atrevió a romper con todos los cánones y que terminó siendo el primer elemento femenino de la Academia Francesa de la Lengua. Nunca le gustó hablar abiertamente de su relación con Grace Frick (1903-1979), a pesar de que compartieron muchos años juntas y siempre la llamó “mi amiga” que era lo que era y lo que fue, pero también fue su compañera en la cama, en su obra, y en sus viajes, además de ser su traductora al inglés. En realidad aún carecemos de la información suficiente para terminar de conocer (hasta donde se puede, puesto que intentar aprehender a un ser es totalmente imposible, pero por lo menos para hacernos una idea más clara) a Marguerite,  ya que su deseo fue que sus diarios íntimos y su correspondencia amorosa permanecieran cerrados hasta el 2037 que es cuando se podrán dar a conocer libremente. Me asalta la duda: ¿no habrá algún curioso que en la Houghton Library de la Universidad de Harvard ya esté hurgando entre ellos? ¡Cuántas tentaciones imponen en diversas ocasiones los escritores! Eso de que se pueden abrir sus cartas o diarios hasta después de veinte o treinta o más años después de su muerte, quizá sea el deseo de que todos cuantos intervinieron en su vida privada ya estén muertos al igual que ellos. Pero diversos investigadores, al pensar lo mismo, que tendrán que morir sin conocerlos, quizá se atrevan a hurgar dentro de las mortajas literarias. Si es así quizá empezará a filtrarse información confidencial sobre una de las mujeres más tremendamente personas que han podido existir sobre la tierra. En el sentido que invocaba Pessoa, de “Persona”. Una vida que sí se vivió, una vida que sí se atrevió a sentirse y a saberse y a experimentarse. Marguerite Yourcenar se vio obligada a vivir en los Estados Unidos de Norteamérica durante la segunda guerra mundial y el haberse encontrado con Grace también la impulsó a solicitar la nacionalidad de ese país. Tuvo que vivir las dos guerras mundiales de formas inciertas. Pero sin presentir siquiera todo lo que implicaban, ya que durante la primera guerra era muy pequeña, y durante la segunda guerra jamás imaginó (esto lo dijo en diversas ocasiones) las atrocidades hasta donde iban a descender los seres humanos. Nunca fue verdaderamente apreciada en su grandeza. Aún ahora creo que se debería de extender el conocimiento sobre su obra. En realidad creo que todas las personas deberían de tener la posibilidad o ¿la obligación? de acercarse a todos los grandes cerebros creadores y generadores que han habitado la tierra durante el tiempo de la palabra escrita. Quizá podemos concretar nuevas formas de percibir y habitar el mundo. Creo que es momento de reflexionar a través del conocimiento al que ella accedió. Ante los embates hacia lo sagrado, lo ritual, la naturaleza primordial, y la vulgarización de todo cuanto nos rodea, deberíamos de inventar métodos para pelear contra la escalada del ignorar. Quizá esto no sería un interés esencial de Yourcenar puesto que cuando ella misma fue maestra en una escuela norteamericana, cuentan quienes la conocieron en ese tiempo, que ella permanecía apartada, leyendo o escribiendo. Me supongo que tenía que escribir todo cuanto veía y teníamos que ver ahora nosotros. Probablemente tantos y tantas que descubrieron, escribieron, y contaron, tenían la secreta esperanza de que iban a llegar nuevas generaciones para encarnar lo que ellos veían. Convertir al mundo de las ideas en un mundo encarnado. Ya decía Rimbaud: “vendrán otros horribles trabajadores a continuar con el trabajo que nosotros hemos hecho”. Lo cual es posible, y se ha llevado a cabo a través de ciertos seres. Aunque Yourcenar decía a propósito de Nietzsche y Rimbaud: “Nietzsche, admirable espejo de inteligencia rota por la locura, Rimbaud, escaparate destrozado de una taberna cuyos cristales rotos son diamantes en la noche, legaron a sus sucesores: el uno, el secreto de su demencia pero no el de su grandeza; el otro, el secreto de su angustia pero no el de su energía”. Lo cual podríamos aplicar absolutamente a todos los creadores incluyendo a Yourcenar, quien heredó a sus sucesoras el defenderse por pertenecer a cierta preferencia sexual o por ser mujer, pero no su brillante inteligencia. Lo que aún no logramos, es el tránsito del papel, a la vida. No hay dignos sucesores de los pensamientos y del atreverse a lanzarse a la vida inexplorada, sino repeticiones incesantes, que dejan a los grandes creadores más solos en la muerte de lo que estaban en vida.



Uno de los principales "elogios" que recibió Yourcenar es que no parecía que sus libros estuvieran escritos “por una mujer”. El que se le definiera como bisexual o lesbiana, cuando ella creía en la posibilidad de amar los cuerpos y los espíritus independientemente de su sexo, le causó graves problemas. Marguerite nos dice: “el amor no tiene género, no tiene más que un cuerpo y ese cuerpo está igualmente imantado por la belleza, toda la belleza, sea que tome la forma curva de un seno de mujer o la línea dura de un muslo de jovencito”. Esta declaración podría parecer un eufemismo pero al acceder a su conocimiento y a la forma tan diferente que poseía al aprehender, nos queda claro que no era así, estamos ante una visión más amplia de definir y asir el mundo, a la cual todavía no accedemos como sociedades. Son seres aislados los que empiezan a encontrar razones de vida muy opuestas hacia todo lo que hasta ahora se nos ha venido enseñando, o por mejor decir, imponiendo. En medio de los prejuicios existentes, su forma de vida y sus palabras, contribuyeron a que se le conociera como un “casi hombre”. Lo cual es absolutamente deleznable puesto que basta con leer Fuegos para reconocer una sensibilidad femenina… muy depurada, ya que no hace alarde de la chabacanería en la que desafortunadamente muchas mujeres caen o en el mostrar abiertamente lo que implica la cuestión de género. “Viril” era el término que muchos empleaban para definir su obra. Me gustan los aspectos autobiográficos y me gusta también que se note que quien escribe ES. Ya sea que viva en la primera capa de su piel y desde allí cuente lo que está observando o que sea capaz, como en el caso de Marguerite, de arrojarse hasta el fondo no de ella únicamente, sino de la humanidad, y emerger para describirlo cuidadosamente. Marguerite y Grace inventaron un lugar: Petite Plaisance,  en Maine, EUA. La casa que entre ambas crearon y amaron, el sitio donde se amaron, y donde murieron.

Marguerite era muy intuitiva y en ocasiones parecía imponerse a priori sobre quienes le rodeaban al seguir su intuición y sensibilidad. Fue también una gran viajera que tenía su centro en París y que sin conocer el medio literario ni a muchas personas en EUA se aventuró a adentrarse en esas tierras. La segunda guerra mundial también aportó su cuota para adoptar esta decisión, pero creo que fue su espíritu andariego quien  lo determinó. Fue una escritora muy honorable que libró diversos pleitos con sus editores, con una de las editoriales con las que peleó fue con Plon, debido a que cayeron rápidamente dentro del doloso vicio que ahora hasta es aplaudido y del que la mayoría de las editoriales actuales son presa o que se han hecho de diversas presas o depredadores para publicar y negociar con libros que no aportan nada o muy poco hacia el crecimiento o anulación de la humanidad. Ella no deseaba ser publicada por editores que se regían bajo semejantes preceptos o por decir mejor, que carecían de preceptos que no fueran los de la economía. Criterios mediante los cuales se ejerce un abierto desprecio hacia el conocimiento. Yourcenar, una mujer encantadora en todos los aspectos de la creación y vida, decía “que hablar con las palabras de quien te ataca es darle demasiada importancia”. En cuanto a defender sus libros y en relación a exponer lo que no le gustaba, era bastante explícita. En sus círculos íntimos prefería que fueran sus amigos quienes adivinaran sus enojos o molestias. Quienes no lo conseguían eran, por consiguiente, arrojados del “Paraíso Yourcenar”. A pesar de tener un destino casi trágico en esencia, prefirió no regodearse en sus dolores. Después de encontrar en Grace el apoyo sostenido para su vida y obra, Frick muere el 18 de noviembre de 1979, después de veinte años de sobrevivir con cáncer. Estuvieron juntas durante cuarenta años. A pesar de esta pérdida tan dolorosa y de su avanzada edad, continuó con su obra y vida con una gran entereza y amor. Pienso que ella escribió su obra y en cierta forma, pintó su vida. Su vida la vivía y su reinterpretación la pintaba entre lienzos invisibles que después depositaba entre sus creaciones. Cuentan que era un prodigio como conversadora, quizá esto se lo debía a su profundo amor por los griegos. Con este antecedente se podría pensar que era muy querida por muchas personas, pero no fue así, siempre vivió en medio de un selecto grupo que a veces se veía alimentado por una o dos personas más conforme iban avanzando sus necesidades en la vida y el conocimiento sobre su obra. Creo que una de las razones principales por las cuales no fue completamente aceptada es porque en las sociedades, incluidas las decadentes sociedades literarias, están acostumbrados a modelos normales y típicos aún en sus conductas atípicas. Fueron los cánones absurdos y falsamente aplaudidos de estas sociedades los que les impidieron acceder a un genio de la naturaleza de Yourcenar. Lo cual no impidió que ella fuera ciertamente reconocida ya que con la publicación de Memorias de Adriano provocó un gran interés hacia su obra y sus libros consiguientes obtuvieron también, cierto éxito. Pero lo que sustenta mi percepción del rechazo hacia su persona y obra a pesar de conseguir publicar grandes tirajes y haber obtenido ciertos premios, son anécdotas de una futileza y deshonra tan terribles como esta: “una mujer tan gorda y tan fea no puede ser una gran escritora” declaración de un académico francés emitida durante el periodo en el que se postuló a Yourcenar para la Academia Francesa de la Lengua. Lo cual me lleva a pensar que lo que deseaban los varones de esta Academia era que si tenía que entrar una mujer (a lo cual muchos se oponían de una manera ferviente) deseaban que por lo menos fuera un elemento femenino con el cual después de una discusión en la cual le era imposible participar de una manera igualitaria puesto que pertenecía al género femenino, subsanarían su imposibilidad intelectual a través de sus embates hormonales o protegiéndola como se deben proteger a los seres que pertenecen al sexo débil. Práctica que aún es común en diversos ámbitos políticos, científicos, intelectuales, filosóficos, literarios y artísticos. El rechazo que estableció en general la comunidad académica francesa contra una pluma que pertenecía al “sexo débil” que además tenía “preferencias sexuales” que, según ellos, la anulaban como mujer, hicieron sentir a Marguerite que entraba a un territorio peligroso, lo cual provocó que se mantuviera alejada de la Academia Francesa de la Lengua desde el primer momento en que ingresó. Lo cual no resta importancia al hecho histórico de que por primera vez una mujer era “aceptada” en dicha academia. Lo importante es su ingreso, no la estupidez de algunos que en su momento fueron miembros de la Academia. A cada momento podemos comprobar que la estupidez no es privativa de ciertos círculos, suele encontrarse en cualquier sitio por más “grados” o “canonjías” que se posean. Afortunadamente el lugar que vino a ocupar Marguerite fue el de un autor con el que había existido una admiración mutua: Roger Callois. Y también quienes apoyaron a Marguerite nos hacen entender que no todo era oposición hacia ella puesto que bien podrían haber impedido su ingreso. Lo cual no los exonera de la misoginia. Marguerite no podía perder su tiempo en defenderse, tenía una obra y una vida por delante que no debía descuidar, tenía setenta y siete años, y desde los sesenta y siete pertenecía a la Academia belga. Además, acababa de morir su compañera Grace Frick.


 La vida de Yourcenar es una comprobación de que el poder visionario existe y sabe manifestarse a través de ciertos seres. Gracias a que entabló un juicio contra los que pretendían editar Opus Nigrum, el libro sale justamente durante las revueltas del 68 en Francia. Por supuesto que este libro se creó mucho antes que este movimiento y que habría sido publicado también un año o dos antes de estos sucesos, pero gracias a la dignidad y coherencia con la que siempre vivió Yourcenar y que la llevó a pelear contra la indigna editorial que se aferraba a publicarla debido al compromiso que ella había adquirido años antes con ellos sin imaginarse en lo que se convertirían después, ya que de ser una editorial seria e interesada verdaderamente por la calidad de las obras publicadas, en ese momento ya lo único que les interesaba era vender libros (lo cual en nuestros tiempos es lo más natural para la mayoría de las grandes y absurdas editoriales). Aparece Opus Nigrum como una afirmación de las libertades. Zenón, ese personaje entrañable, situado en el siglo XVI, es la encarnación de los ideales por los cuales en ese momento miles de jóvenes en el mundo peleaban a través de consignas como “la imaginación al poder”. Mientras que estas manifestaciones vitales sonreían a las calles, en las páginas de Opus Nigrum, Zenón peleaba contra todo y contra todos. Al defender Yourcenar su obra no sabía que se estaban sincronizando en el tiempo Opus Nigrum y las revueltas del 68. Marguerite entabló diversos pleitos en defensa de sus obras, y siempre ganó. Zenón emergió en la editorial en la que ella deseaba tener todas sus obras completas: Gallimard.


Recuerdo un texto de Fuegos: María Magdalena o la salvación, en donde nos dice:

Se oyó un crujido, puede que en el fondo de mí misma; caí con los brazos en cruz, arrastrada por el peso de mi corazón: no había nada detrás del espejo que yo acababa de romper. Me encontraba de nuevo más vacía que una viuda, más sola que una mujer abandonada. Por fin conocía toda la atrocidad de Dios. Dios me había robado no sólo el amor de una criatura, a la edad en que uno se figura que son insustituibles, Dios me había robado además mis náuseas de embarazada, mis sueños de recién parida, mis siestas de anciana en la plaza del pueblo, la tumba cavada al fondo del cercado en donde mis hijos me hubieran enterrado. Después de robarme mi inocencia, Dios me robaba mis culpas: cuando apenas empezaba a medrar en mi oficio de cortesana, me quitaba la posibilidad de seducir al César o de subir a las tablas. Después de su cadáver, me quitaba su fantasma: ni siquiera quiso que yo me embriagara con un sueño. Como el peor de los celosos, ha destruido esa belleza que me exponía a recaer en las camas del deseo: me cuelgan los pechos, me parezco a la Muerte, a esa vieja amante de Dios. Como el peor de los maníacos, sólo amó mis lágrimas. Pero ese Dios que todo me lo quitó no me lo ha dado todo. No he recibido más que una migaja de su amor infinito: compartí su corazón con las criaturas como cualquier otra. Mis amantes de antaño se acostaban sobre mi cuerpo sin preocuparse de mi alma: mi celeste amigo de corazón sólo se preocupó de calentar esa alma eterna, de suerte que una mitad de mi ser no ha dejado de sufrir. Y, sin embargo, me ha salvado.
Gracias a él no recibí de las alegrías sino su parte de dolor, la única inagotable. Me escapo de las rutinas de la casa y de la cama, del peso muerto del dinero, del callejón sin salida que es el éxito, del contento que procuran los honores, de los encantos de la infamia. Puesto que aquel condenado al amor de Magdalena se ha evadido al cielo, evito el insípido error de serle necesaria a Dios. Hice bien en dejarme llevar por la gran ola divina; no me arrepiento de haber sido rehecha por las manos del Señor. No me ha salvado ni de la muerte, ni del mal, ni del crimen, pues gracias a ellos nos salvamos. Me ha salvado tan sólo de la felicidad.





Creo que este texto nos habla también de Marguerite. La cual se salvó de la felicidad y esto le permitió vivir de una forma más depurada. Yourcenar estaba convencida de que la tierra se convertiría en algo espantoso debido a la sobrepoblación. Distribuía parte de su dinero entre diversas organizaciones ambientalistas y grupos que difundían el aborto y los anticonceptivos, esto del aborto lo abordaba también de una forma muy bella puesto que decía “el hombre y la mujer que llevan a cabo un aborto, deberían hacer una especie de ritual para reflexionar sobre lo que acaban de hacer”. Lo cual por supuesto no era una condena, sino que hablaba de esa generosidad humana que ella poseía para cuanto habitaba el mundo y de su profundo amor hacia los ritos. Era tanto su horror a la reproducción denodada de seres humanos que me hace parafrasear a Borges, quien “odiaba los espejos y el coito, porque reproducían a los hombres”.

Marguerite en sus últimas fotografías me hace pensar más en una mujer griega que en una mujer francesa, un alma tan noble y más cercana a los antiguos griegos que decían, pensaban y hacían, la misma cosa. Lo cual en nuestros días no es usual. Quizá también esta visión del ser la hizo alejarse de los mundillos literarios y toda la parafernalia que implican. A final de cuentas lo que en un principio era una reclusión dolorosa terminó convirtiéndose en su salvación: el vivir lejos de Europa le permitió seguir creando sin parámetros impuestos. Cuentan que amó en su juventud a su editor y amigo André Fraigneau. Aún en su vejez decía que había amado profundamente a Fraigneau pero que le parecía muy afortunado haberse alejado de él ya que se convirtió en una persona muy lejana a lo que ella había amado. Hay una reflexión que hace Marguerite que me gusta mucho: “existe una exasperación natural entre aquellos que viven juntos a pesar del amor que se tienen”. Lo cual es una verdad escandalosa, ya que entre familias y parejas es lo más natural. De dónde puede provenir esa incomodidad. ¿Es el ser humano un ser gregario por naturaleza o se lo ha impuesto?. Quizá deberíamos de vivir solos y compartir con los demás en una medida superficial o acostumbrarnos a vivir con este rechazo momentáneo a quienes amamos. Yo estoy por la opción de compartirlo todo con quien se ama. En realidad Marguerite vivió más años en pareja que sola. Cuarenta años con Frick y después con Jerry Wilson, un fotógrafo americano, el cual fue su último amor. Era aproximadamente cuarenta años menor que ella y murió poco antes que Marguerite. Con él visitó los países que no le fue posible visitar con Grace y cubrió también la misma ruta que había hecho con Frick. Maurice, el amante de Wilson, murió poco antes que él a causa del sida. Enfermedad que también acabó con Jerry. Sería muy aventurado de mi parte decir que probablemente él también contagió a Yourcenar puesto que hay versiones encontradas de que su amor sí fue carnal y otros insisten en que no lo fue. En dado caso que hubiera sido así, era lógico que en una mujer de una edad tan avanzada esta enfermedad arrasara con todas las defensas que poseía. Jerry fue su Antínoo. Casi al final de su vida pudo empatarse con Adriano al perder a un hermoso joven. Jerry Wilson muere el 8 de febrero de 1986. En general creo que Marguerite no sabía vivir sola, sabía vivir sin mucha gente alrededor, pero no en un aislamiento total. Siempre estuvo rodeada de algunos amigos íntimos y fueron muy pocos los viajes que llevó a cabo en solitario. Durante mucho tiempo vivió de la herencia de su padre. El único trabajo que tuvo que realizar en su vida fue impartir clases en un colegio americano. Complementaban sus ingresos con lo que ganaba Grace. Quizá la experiencia de tener que trabajar para sobrevivir (lo cual le fastidiaba) le sirvió para no caer después dentro de las mieles del reconocimiento. Después de su trabajo en ese colegio, su economía se sustentó a partir de las conferencias que impartía y de los contratos y regalías de sus libros. Podríamos citar en relación a su muerte lo mismo que ella dijo sobre Wilson: “muriendo de un mal anclado en unas pasiones a las que siempre se entregó con fogosidad, Jerry, en el fondo, murió como siempre había vivido”.  Y Marguerite murió como siempre había vivido: en esa simetría perfecta del viaje, del nómada, del sedentario, del creador, del que se mueve y del inamovible. Del todo y el vacío que supo encarnar a la perfección en una sola persona arrojándose a todas las pasiones a las que la vida le permitió acceder. Su principal pasión: el conocimiento. Ahondar en los territorios entre vida y muerte. Además, tuvo el prodigio de saber compartirlo.  El verdadero reconocimiento hacia su obra aún no se ha llevado a cabo puesto que la mejor forma de reconocer a un autor, a un pensador, es al encarnar sus palabras, el llevarlas a la vida. Probablemente todavía nos encontramos lejos de esta utopía.  Comparto una de sus reflexiones en torno al mundo que vivía:
 

“Sufro al ver las ciudades contaminadas, la orilla del mar inundada de aceite, al ver que hay cada vez menos especies animales. (…) Cuando la Italia de los románticos, la Italia cuya imagen aún nos gustaba tanto hará treinta años, no es más que un mito, cuando se sustituyen los árboles por pilares, vemos a un mundo que muere. Así que yo trato de luchar con todos los medios legales a mi alcance, ayudando a la gente que intenta protestar. Las asociaciones políticas y legales desempeñan un papel muy importante en mi vida. En América y en Francia pertenezco a innumerables sociedades. Escribo, envío telegramas (…). Pero creo que no estoy hecha para la acción directa. No es afirmando simplemente sus opiniones como puede manifestarse un escritor, sino mostrando cierto ángulo de visión, cierta imagen del mundo. (…) Hay que estar cerca de la naturaleza, en fin, de todo lo que une al hombre con su destino planetario”.

Y afirmo con Marguerite: “la virtud de las mujeres no radica en una hendidura”.

Marguerite Yourcenar, una mujer que se creó a sí misma, muere el 17 de diciembre de 1987. Sus cenizas fueron depositadas en el cementerio de Somesville. Según sus instrucciones, fueron depositadas en una estola blanca, recubiertas por otra estola con el símbolo budista de las grullas aladas, dentro de una cesta india de hierbas aromáticas, envueltas en el chal de seda blanco que llevaba el día de su ingreso en la Academia Francesa de la Lengua.



Marguerite en alguna ocasión afirmó que “el amor hacia los viajes era tan violento como el deseo carnal”. Así que su último viaje para retornar a la tierra pudo estar guiado por el violento deseo de encontrarse con su madre, con su padre, con Grace, Jerry, y con ella misma.






Tanya Cosío
San Cristóbal de las Casas, Chiapas
Agosto 2011